6. ¡Los espera el
Universo!
Luferni
Es una gran idea no poner ya el nacimiento sino la
concepción como punto de partida para reconocer la dignidad del Niño por
Nacer y, en un día —como mínimo— recordar que tampoco pueden —por
inocentes e indefensos— ser masacrados los niños por nacer, como se hace
miserablemente con las focas canadienses... ¡A los niños por nacer los
espera el Universo!!...
Fue un espectáculo horrendo.
Se escandalizaron los telespectadores al ver a los
cazadores de focas matar -a garrotazos en la cabeza y a pinchazos de
ganchos metálicos- a los inofensivos mamíferos de las nieves canadienses.
El rastro enrojecido y sangriento en las nieves denunciaba la crueldad de
la cacería salvaje
No hay cámara televisora que filme para todos el grito
silencioso de los niños por nacer que son sacrificados por el aborto
moderno. Se ataca con solución salina o se desmembra al feto en el lugar
de su gestación.
Aunque la ciencia descubriera un método aparentemente
incruento, el crimen mayor del aborto no está en la crueldad sino en el
hecho mismo de matar una vida inocente e indefensa. No es el aborto un
acto médico. Es un acto criminal. Aunque se haga con la mayor asepsia,
contradice el juramento hipocrático del médico que está siempre al
servicio de la vida y tiene el deber de cuidar, como pacientes, al niño y
a la madre.
El 14 de abril de 2003, Paraguay estableció el 25 de
marzo de cada año como fecha oficial para la celebración del Día del Niño
por Nacer, con un decreto del entonces presidente de la República, Luis
Ángel González Macchi.
En otros países de lengua española, la fiesta no tiene
reconocimiento nacional, pero es promovida por la Iglesia católica.
Este año, a causa de la coincidencia con el Viernes
Santo, la Conferencia Episcopal de Colombia celebrará la fiesta el 4 de
abril de 2005. El tema que ha elegido para este año es: “Estamos esperando
un hijo”. ¿Quiénes?: los papás, la familia, la sociedad y la Iglesia.
Crece el número de días para algo o para alguien.
Llegará un día en que se agotarán los tres cientos sesenta y cinco —del
año no bisiesto— con celebraciones parecidas al día de la mujer, del
abuelo, del padre, de la madre, de la familia... Ya hay también Día del
Niño. Es una fiesta para sobrevivientes. Se celebran sólo los derechos de
los niños ya nacidos.
Es una gran idea no poner ya el nacimiento sino la
concepción como punto de partida para reconocer la dignidad del Niño por
Nacer y, en un día —como mínimo— recordar que tampoco pueden —por
inocentes e indefensos— ser masacrados los niños por nacer, como se hace
miserablemente con las focas canadienses... ¡A los niños por nacer los
espera el Universo!!...
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