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[ ESPECIALES ] LOLO:
PERIODISTA SANTO
Pidan por los periodistas católicos…
Jaime Septién
Nos hemos unido, como
periodistas católicos, a la campaña por la elevación de “Lolo” a los
altares.
Nos hemos unido, como periodistas católicos, a la campaña
por la elevación de “Lolo” a los altares. Ya lo saben: “Lolo” fue un
periodista católico español que se llamaba Manuel Lozano Garrido. Y que
pasó muchos años de su vida atado a una silla de ruedas, bajo unas
condiciones terribles de dolor y dificultad. Ya he escrito de “Lolo”. Hoy
me manda un correo electrónico el deán de la catedral de Jaén, mi amigo el
padre Rafael Higueras Álamo. Es quien se ha echado a cuestas la causa de “Lolo”.
A él se le murió “Lolo” en los brazos. Y en el correo me hace llegar un
inédito de “Lolo”; una oración por los periodistas, que dice así:
Señor: Pon en la frente de todos los que escriben una proa
que enfile al buen puerto que eres, y asegura a su nave un paisaje
completo de obreros y operarios, estudiantes y madres, profesores y
chicas. Que a su vez, en el trato y al margen del oficio, sean semilla
noble de ejemplo y de ternura. Que también acaricien mirando a los
semáforos o en el coche o en el metro. Que su poso de ciencia tenga el
espejo al fondo de tu sabiduría. Que cuando las masas griten y suenen
puñetazos en las cafeterías, él hable con un vaso en la palma y el agua
esté serena como la faz de un lago. Si un milagro hace falta sea en los
teclados, se les vaya pintando la imagen de su hijo o la de sus amigos.
Que si de pronto se hace en el mundo un silencio porque hacen falta
normas, su corazón sea bravo para decir la palabra, que sea clara y
rotunda y, sobre todo, justa.
Le negarás el sueño, como también la sal y el pan de cada
día, si sólo él puede hablar y calla por cobarde. Tendrá que poner “robo”
o “compasión”, o “hambre”, y lo dirá sin tentarle la bolsa o el ascenso,
el susto o la amenaza. Que de sus labios broten consejos como fuente de
pueblo, que mana día y noche. Si alguna ración doble hay que dar de
optimismo, de amor y de esperanza, escánciala sobre ellos. Mensajeros de
fe y de alegría. Que escriban de rodillas cuando un hogar naufraga. Que no
los tiente la prensa de colores -“negra”, “amarilla”, “rosa”. Un
periodismo al sol, claro y limpio como tu luz dorada, sea tu guía. Y, por
último, tantas gracias ocultas de quejas aceptadas y rodillas que sangran,
a ver si ellos, a ver si en ellos pueden que estén siempre en la brecha
del sudor y el esfuerzo para que un hombre vaya por la acera o aprisa y se
dé con tu rostro, que le sonríe entre líneas.
Entre otras iniciativas, “Lolo” fundó “Sinaí”, un grupo de
oración por la prensa católica*. Quienes lo forman son gente que padece
alguna enfermedad. Son ellos, los enfermos, los que saben orar más fuerte.
Y con “Lolo” a la cabeza los que aprendieron a orar para que Dios nos haga
valientes a los periodistas católicos. |