El medio es el
mensaje
Francisco Baena Calvo
“El medio es el mensaje” podría ser el slogan
publicitario de los nuevos tiempos.
Hay una máxima
irrenunciable en el diseño de la nueva cultura, caracterizada por el
predominio de los nuevos medios de la comunicación: “Todo aquello que no
está presente en estos medios se le ignora, simplemente no existe”.
Actualmente corren
nuevos tiempos para la nueva evangelización, que debe ser contemplada
desde nuevos métodos y nuevo ardor, y la pregunta más acuciante sería: ¿En
qué medida la presencia cristiana es relevante en el diseño de la
comunicación actual y en la sociedad, caracterizada como tiempo de la
globalización?
A decir verdad la
Iglesia siempre ha tenido un convencimiento para adaptar el mensaje
cristiano a las nuevas culturas y a los nuevos tiempos.
Impresionante fue la
propagación del Cristianismo en los primeros siglos y más aún
impresionante fue la adaptación del cristianismo, nacido en un contexto
judío, que los padres de la Iglesia realizaron a la cultura greco-latina.
Magníficos los
intentos misioneros para evangelizar las nuevas tierras de América y la
labor ingente de misioneros para evangelizar Oriente.
Mención especial
merece la integración de la Iglesia de las corrientes más dispares a lo
largo de su historia, a pesar de sus reparos y recelos de un primer
momento, convencida de que la dimensión católica les urge para evangelizar
a todo hombre y mujer, cultura o pueblo...
Fenomenal el intento
de diálogo que la Iglesia post-conciliar ha realizado con el mundo
contemporáneo y la cultura moderna.
La Iglesia ha de
replantearse la presencia constante en los medios, auténticos promotores
de la opinión pública, y todo ello desde unos planteamientos serios de
evangelización y amor al hombre mismo, auténtico receptor del mensaje
salvífico de Jesús y de la misma Iglesia.
Publicado el 31 de
mayo de 2003
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