La meta
Miguel Rivilla San Martín
Los creyentes debemos proclamar oportuna e
importunamente el sentido trascendente de la vida, frente a tanta
indiferencia religiosa.
La humanidad camina
imparable hacia su futuro. El futuro definitivo no es otro que Dios. Todos
vamos día a día caminando hacia la Casa del Padre. He aquí el sentido
último de nuestra existencia.
La Iglesia celebra el
día de la Ascensión el triunfo glorioso de Cristo, nuestra cabeza. El es
nuestra meta y el punto Omega de nuestra peregrinación terrena.
La fe en las promesas
de Cristo nos asegura y garantiza que todo tiene sentido. No es puro
verbalismo ni tampoco ideología proclamar y creer en la trascendencia.
Podemos designarla de muy diversas maneras: Más allá, Paraíso, Cielo, Casa
del Padre, Nueva Dimensión, Vida Eterna, Gloria, Bienaventuranza..etc.
Todos estos nombres
expresan la misma realidad. que nos asegura la firme esperanza en las
promesas de Cristo:”Me voy a prepararos sitio, para que donde estoy yo,
estéis también vosotros. En la Casa de mi Padre hay muchas moradas,,,No
temáis, que yo estoy con vosotros”..
Los creyentes debemos
proclamar oportuna e importunamente el sentido trascendente de la vida,
frente a tanta indiferencia religiosa, tanta desesperanza, tanto
pesimismo, materialismo e increencia que hay a nuestro alrededor. El que
da sentido pleno a nuestra vida, es Cristo el Señor. “En sus manos están
los destinos de los pueblos” porque él es el Señor de la Historia.
El señorío de Cristo
sobre todo y sobre todos cuestiona y pone en tela de juicio la
inconsistencia y vacuidad de tantos ídolos como se erigen en nuestro
mundo, en la propia vida y en el corazón de los hombres.
Publicado el 31 de
mayo de 2003
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