Los Papaboys
Adolfo Carreto Hernández / Avmradio.org
Los Papaboys se han cuadrado y han dicho que no
quieren ver al tal Marilyn Manson ni en pintura, porque se trata de un
tipo satánico, que canta música satánica y que la ritualiza sobre los
escenarios, que ya es decir.
No sé quién es ese
tipo al que llaman Marilyn Manson. Esto de los nombres siempre desentona
un poco, y el de Marilyn pues a todos nos suena a lo que nos suena. Pero
no se trata de mujer, no. No es una chica de pasarela, ni una tensita de
esas que ahora se ven tan bien, ni una residente en Hollywood, ni una
divorciado con pasta o en pos de mejor fortuna, ni esposa de torero, que
las esposas de toreros llevan nombres más castizos: Cayetana, por ejemplo;
María José, por ejemplo. Los apellidos no son ni masculinos ni femeninos,
pero los nombres sí, y este tal de Marilyn a mi me suena mucho a nombre de
hembra.
Por eso, Marilyn
Manson me tenía equivocado. Al no haberlo visto ni en fotografía, me lo
imaginaba muchacha de Operación Triunfo, con ombligo al aire incluido. Y
acabo de enterarme que no, que se trata de un varón, y músico. Pero me ha
chocado mucho más el retrato que de él me ofrecen los chicos del papa, es
decir, los Papaboys, una asociación italiana empeñada en ser cristianos
según las directrices de Juan Pablo II y, por lo tanto, ardientes
defensores de los valores que profesan.
Pues bien, los
Papaboys se han cuadrado y han dicho que no quieren ver al tal Marilyn
Manson ni en pintura, porque se trata de un tipo satánico, que canta
música satánica y que la ritualiza sobre los escenarios, que ya es decir.
Por eso los Papaboys, y a propósito de un concierto programado por el
músico Marilyn en Milán, programan "iniciativas interconfesionales
unitarias en nombre de Jesucristo para sensibilizar a las autoridades y a
las personas influyentes de impedir al demonio Manson de "exhibirse"
incitando una vez más a los jóvenes al suicidio, a la pornografía, a la
droga y a tantas otras cosas malas". Los conciertos de este individuo,
aseguran los Papaboys, "representan un verdadero y propio rito satánico
público, que no sólo ofende a los creyentes, sino a la entera sociedad
civil.
Así que para estos
aguerridos defensores de la fe cristiana, "impedir el concierto a Manson
es, además de un deber cristiano, un acto de civilización. Obviamente,
hacerlo todo con los medios lícitos y la oración".
Se trata, por lo
mismo, de una batalla, de un reto espiritual. Y yo me apunto. Porque hay
gente que hasta para lo macabro tiene tiempo y dinero.
Publicado el 6 de
junio de 2003
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