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No busca De Gasperín Estado confesional

Entrevista a Jaime Septién Crespo Director de El Observador
Por: Antonio Cerda Ardura / Revista Siempre!

El obispo de Querétaro, Mario de Gasperín Gasperín, no busca la instauración de un Estado confesional ni tampoco la presidencia de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), dice a Siempre! Jaime Septién Crespo, director del semanario católico El Observador.

El polémico obispo ya fue llamado a declarar por la Secretaría de Gobernación en relación a las investigaciones sobre posibles violaciones a la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, después de que el 27 de abril publicó un documento titulado: Un católico vota así: instrucción pastoral sobre las elecciones, en la que llama a los fieles a no votar por partidos que promuevan posturas contrarias a la doctrina católica, como el aborto, la pena de muerte o la unión entre homosexuales y lesbianas.

Considerado como uno de los hombres más cercanos al sacerdote, Jaime Septién sostiene que lo único que está haciendo De Gasperín es poner al día el reloj de la Iglesia con la noción de política que tiene el Papa Juan Pablo II, retomando los contenidos de una nota doctrinal del cardenal Joseph Ratzinger, uno de los ministros más poderosos del Vaticano y cabeza de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Nada con la política

Antonio Cerda Ardura.- Desde su llegada a Querétaro, el 5 de mayo de 1989, cuando se le recibió en el Estadio La Corregidora, el obispo Mario de Gasperín ha causado tormentas. Primero fue por aquella bienvenida.

Jaime Septién Crespo.- Entonces era gobernador el priísta Mariano Palacios Alcocer, quien acordó con el nuncio Girolamo Prigione la prestación de La Corregidora. Fue una propuesta que se hizo desde el gobierno, toda vez que Querétaro tenía un obispo, que en paz descanse, que ya estaba en muy mal estado físico: llevaba muchos años enfermo y postrado. Ese fue el motivo de aquel recibimiento.

A.C.A.- Por eso fue la polémica.

J.S.C.- Es correcto: el gobierno estaba prestando un inmueble para una ceremonia religiosa. ¡Y no se había reformado el artículo 130 constitucional!

A.C.A.- Desde siempre, el obispo ha referido a los políticos como gente sin moral, que se ha aprovechado. J.S.C.- El nivel crítico del obispo ha sido parejo: no solamente se ha referido a los políticos del PRI, sino también, en estos seis años, a los del PAN. Ha propuesto una serie de instrucciones pastorales, cada vez más fuertes, en torno a la actividad que las diferentes opciones políticas realizan en esta diócesis, que abarca una pequeña parte de Guanajuato. La propuesta de Mario de Gasperín es poner al día el reloj de la Iglesia con respecto al entorno social. Si pudiésemos calificar su pensamiento, está fuertemente influenciado por el Concilio Vaticano II y por las constituciones postconciliares, además se adhiere de una forma muy particular a la noción de política que tiene el papa Juan Pablo II.

A.C.A.- El siempre ha mantenido una sola posición en contra del aborto, la pena de muerte y la homosexualidad. Se le mira como un hombre muy duro y conservador.

J.S.C.- Es conservador, pero en el sentido de que se fundamenta en la doctrina social de la Iglesia. No está en contra del homosexualismo. ¡No es homófobo! Está en contra de la equiparación de las uniones entre homosexuales al matrimonio monogámico hombre-mujer.

A.C.A.- El sostiene que así no se puede fundamentar la familia.

J.S.C.- ¡Ese es el tema! Si la familia tiene como sentido último el bien superior de los hijos, ¿qué figuras paternas y maternas se pueden fijar en los hijos, cuando las cabezas del hogar son dos hombres o dos mujeres? ¡Hay una disfunción en la familia! Por eso el obispo dice que eso es contra natura. Con respecto al aborto, sí, en efecto, es conservador. Pero esa ha sido una de las grandes cruzadas del papa Juan Pablo II: la defensa de la vida, desde su concepción hasta su muerte natural.

A.C.A.- El hermano del obispo, Rodolfo, como síndico en Veracruz, ha tenido mano de hierro contra homosexuales, prostitutas y todos aquellos que siente que van contra las “buenas costumbres”. ¿Es una seña de familia?

J.S.C.- Rodolfo perteneció también al PRI y su influencia en el obispo es mínima. Algunos de los hermanos de De Gasperín son profesores de instituciones superiores, que no se han metido jamás en política, y otros son pequeños cafetaleros. Y eso que usted dice no es de familia. Ellos provienen de una familia, de esas católicas a machamartillo, del norte de Italia. Pero no son fanáticos o tienen un gen represor o algo parecido.

A.C.A.- A Mario de Gasperín se le inserta en el llamado Club de Roma, porque estudió con el cardenal Norberto Rivera en esa ciudad. ¿Cuál es su posición en ese grupo?

J.S.C.- A don Mario, que también lo han llamado “el Papa de El Bajío”, lo han señalado como miembro del Club de Roma, pero en realidad él tiene más relación precisamente con los obispos de El Bajío, a los que les califican como el “Club de Ginebra”, que son, entre otros, don Luis Morales Reyes, arzobispo de San Luis Potosí, y José Guadalupe Martín Rábago, obispo de León. Fueron más cercanos al nuncio Justo Mullor que, por ejemplo, a Girolamo Prigione. Pero con absoluta claridad le puedo decir que él no está inserto en ese Club, ni tampoco el Club de Ginebra existe como tal. De Gasperín no ha sido un obispo ni siquiera medianamente ambicioso, en el sentido de aspirar a ocupar algún cargo. El actualmente tiene una posición que no es de las de relumbrón: es presidente de la Comisión de Liturgia y antes lo fue de la Comisión de la Biblia. No está tejiendo un futuro o una carrera ascendente jerárquicamente dentro de la Iglesia. Incluso él ha renunciado a que Querétaro se convierta en arzobispado en favor de San Luis Potosí. Y probablemente el próximo arzobispado sea León. ¡Ha tenido esa deferencia!

A.C.A.- Durante la estancia de De Gasperín en Querétaro, ha crecido el número de católicos.

J.S.C.- Es porque tiene la visión del trabajo del Papa. El obispo está absolutamente convencido de que la Iglesia está fincada sobre una doctrina y que esa doctrina tiene que ser difundida y conocida principalmente por los católicos. En ese sentido, creo que la instrucción pastoral que tanta polémica ha causado está dirigida básicamente a los católicos y ni siquiera a los hombres y mujeres de buena voluntad.

A.C.A.- ¿Cuál es la relación del obispo con los sectores políticos?

J.S.C.- El político queretano, sea del PRI o del PAN, o de nuevo o viejo cuño, se acerca muy poco al obispo. Y categóricamente se lo digo: no creo que el obispo de Querétaro pueda o deba dirigir algún tema de la política interior. ¡No hay una concepción de estructura orgánica en la cual cuenten con él! ¡Cero!

A.C.A.- El obispo ha sido apoyado abiertamente por el gobernador Ignacio Loyola Vera. Se dice que, junto con Loyola y el actual candidato a gobernador, Francisco Garrido, aportó recursos para fundar El Observador.

J.S.C.- En efecto, el candidato Garrido y el actual gobernador, Loyola, que puedo considerar como mis amigos, también lo eran cuando iniciamos esta experiencia de periodismo católico, con la intención de continuar la obra de Carlos Septién García, que es el referente periodístico que su servidor pueda tener. Invité a una serie empresarios, amigos míos, a invertir en un periódico.

A.C.A.- ¿El obispo le entró?

J.S.C.- Nos presta las instalaciones, pero económicamente no le entró. Para el estudio de mercado previo, le entró con la misma cantidad que los otros cuatro obispos de El Bajío.

A.C.A.- ¿Tener un hermano panista y un sobrino que es director de Comunicación Social del PAN, representa para el obispo un conflicto de intereses?

J.S.C.- No creo. Es una pregunta de conciencia que yo no podría contestar. Pero no veo conflicto de intereses: las veces que yo estuve presente en alguna reunión con su sobrino, Miguel Angel Vichique de Gasperín, no vi un trato de colegas, de esos que dicen: “¡Vamos juntos a la victoria del partido!”. Vi a un tío y un sobrino. Su hermano está en Córdoba, Veracruz, y lo que hace el obispo no tiene mucho qué ver con la dimensión política de ese estado.

No hay ambiciones

A.C.A.- En noviembre será la sucesión en la CEM. ¿Cuál es la posición del sacerdote?

J.S.C.- El obispo De Gasperín tiene 68 años y faltan siete para su retiro canónico. Dudo que a estas alturas aspire a otra cosa, que no sea terminar y ser obispo emérito en Querétaro. Eso me lo ha comentado personalmente. Desde hace tiempo lo conozco y sé que no cambia de caballo a la mitad del río ni aspira, remotamente a dirigir la CEM.

A.C.A.- La instrucción pastoral sobre las elecciones se basó en un documento de Joseph Ratzinger. Esto, ¿qué tiene qué ver con la sucesión papal?

J.S.C.- Sinceramente no creo que llegue a tanto. Y nadie ha reparado en esa liga que usted menciona de Ratzinger. En efecto: es un documento que trata de actualizar a la realidad mexicana, y muy concretamente de los católicos en Querétaro, el documento del cardenal Ratzinger. Pero no tiene relación con la sucesión papal, que va por otros caminos.

A.C.A.- ¿Qué tanto influirán en la elecciones del 6 de julio los señalamientos de De Gasperín y toda esta participación de ministros católicos en política?

J.S.C.- ¡Han levantado una tempestad en una vaso de agua! No he escuchado que la gente diga, después de esa instrucción: “Ya sé por quién voy a votar”. La ciudadanía de Querétaro y de México está lo suficientemente madura como para saber que se vota en conciencia y por una opción que favorezca sus propios intereses. No creo que vaya a variar la intención del voto de nadie.

A.C.A.- Algunos sectores opinan que la jerarquía católica ha puesto en riesgo la laicidad del Estado.

J.S.C.- En el punto número 22* de la instrucción pastoral, el obispo De Gasperín es muy claro en ese sentido: señala no solamente la necesidad, sino la urgencia de reforzar la laicidad del Estado. Dice que la Iglesia no tiene por qué pedir un Estado confesional ni un Estado no laico. Sí aboga por un cumplimiento pleno de la libertad religiosa, que es un tema que los juristas manejan mucho mejor que yo. Pero ese punto 22, muy poca gente lo ha leído. ¡No pide un Estado confesional, sino laico, tal cual está en la Constitución!

A.C.A.- ¿Qué resultará si prospera la demanda contra el obispo?

J.S.C.- El obispo ha dicho que hay que esperar a que los cauces de la ley y sus tiempos se cumplan. El no quiere dar ninguna declaración. Creo que también está dando una señal a quienes piensan que es algo injusto, para que no haya movilizaciones. Como usted sabe, ha habido gente que se ha acercado y ha dicho: “Salgamos a las calles”, “peguemos pancartas”, y todas esas cosas. Y él ha contestado: “No señores: está la ley y tiene que cumplir con su obligación y con sus tiempos para dar un veredicto”.

A.C.A.- ¿Vislumbra reacciones radicales de los católicos en defensa de los obispos? ¿Una especie de levantamiento cristero?

J.S.C.- ¡No! Ni remotamente. El pueblo ha madurado, pero también es necesaria la reglamentación del 130 constitucional.

A.C.A.- Marta Sahagún, la esposa del presidente Fox, promueve el divorcio y el uso del condón. ¿Cual sería la posición de la Iglesia si se llega a lanzar como candidata presidencial?

J.S.C.- Es clara la postura de la Iglesia católica en el sentido de que la contracepción no puede ser por métodos no naturales. Por supuesto, que el noveno mandamiento también es claro. Y desde el punto de vista de la Iglesia, los divorciados vueltos a casar están fuera de la comunión. Pero la Iglesia los acoge. Hay toda una pastoral para los divorciados vueltos a casar.

* El querer apartar a los católicos de la vida política por el hecho de manifestarse coherentes con su fe, es una forma de intolerancia y discriminación religiosa, violatoria de los derechos humanos. Por tanto, un católico que vota según estos principios, está contribuyendo a la maduración de un auténtico Estado laico y democrático.

Publicado el 18 de junio de 2003

 
 

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