Una entrevista a
Eulogio López: Familia y vida, hispanidad.com y las elecciones del 25 de
mayo
Fernando José Vaquero Oroquieta
Entrevistamos a Eulogio López, uno de los periodistas
españoles católicos más audaces, tanto en el plano profesional, como en
sus posicionamientos culturales y políticos.
Eulogio López,
impulsor del novedoso periódico electrónico hispanidad.com, es uno de los
periodistas católicos españoles más audaces y diáfanos. En las semanas
previas a las elecciones destacó por su decidido apoyo a las candidaturas
del joven partido político Familia y Vida. Pese a su escasa cosecha de
votos, esta presencia ha constituido un revulsivo en la conciencia de
muchos católicos; por lo que Foro Arbil ha considerado del máximo interés
entrevistarle.
Pregunta: Los
promotores y dirigentes de Familia y Vida, ¿esperaban los resultados
electorales alcanzados por el partido el 25 de mayo o les han
decepcionado?:
Respuesta: Yo creo que
no esperaban ni muchos ni pocos, porque esta es la primera vez que Familia
y Vida se presentaba a unas elecciones. En las autonómicas (nos
presentábamos en cinco comunidades autónomas, pero no en todas las
circunscripciones de esas cinco comunidades) obtuvimos 8.000 votos. En las
municipales no alcanzamos los 6.000. Extrapolado al conjunto de España eso
representa una base electoral de 50.000 votantes. Ha sido lo que se dice
un “fracaso muy prometedor”. Ahora mismo, esto es un partido de la
señorita Pepis. En el futuro, será una internacional, una de las claves de
la política mundial. Y si no lo es Familia y Vida, lo será su programa
político defendido por otras siglas. Se lo aseguro: lo de 25-M ha
resultado un fracaso muy prometedor.
P.: Analizando la
actual situación política, se concluye que las minorías tienen escasas
posibilidades, no sólo de obtener representación, sino de algo tan
elemental como poder hacer oír su voz. En ese sentido, el bipartidismo
dominante (con las excepciones regionalistas y nacionalistas), aunque hace
manejable y previsible al sistema, ahoga otras identidades políticas y
culturales existentes en la sociedad española. ¿Qué experiencia ha tenido
Familia y vida en ese sentido?:
R.: Experiencia
completa. Las barreras que interpone el sistema son tremendas.
Especialmente el mínimo de votos necesario (entre el 3 y el 5%) para
acceder a un escaño o a una concejalía. Luego están las barreras que
impone el dinero, es decir, la falta de fondos públicos. La que interponen
los medios de comunicación: en Madrid se ha dado una verdadera
conspiración del silencio contra Familia y Vida, de la que soy muy
consciente. Por ejemplo, la de un afamado director de periódico nacional,
que tras censurar una noticia sobre Familia y Vida (él no sabía que yo lo
sabía), y ante mi requerimiento de que hablara del Partido en su diario,
me respondió: “¿Y dices que se llama Familia y Vida? El caso es que me
suena...”
Pero la barrera más
grave de todas es la que impone el miedo. En este caso concreto el miedo
que tienen todos aquellos que votan en coherencia con una serie de
valores. En este sentido, he de decir que la gente más honrada de este
país, por ejemplo, los católicos, sufre una especie de síndrome de
Estocolmo respecto al Partido Popular, mientras trata de evitar la
pregunta definitiva: ¿Qué puede hacer el PSOE que no haya hecho el PP? En
un año, 350.000 españolas han recurrido a la píldora abortiva postcoital,
otro de los logros del centro reformismo. Pero muchos prefieren no verlo.
P.: ¿Se reafirma en
sus críticas al Partido Popular o considera que, todavía, hay
posibilidades de que este partido rectifique sus políticas familiares y de
defensa de la vida?
R.: Las dos cosas,
porque todo el mundo puede cambiar, también el PP. Sólo que algunos nos
hemos cansado de esperar. De cualquier forma, el problema no consiste en
que el Partido Popular cambie de actitud, sino en que la sociedad cambie
de actitud. Por mí, Familia y Vida debe seguir adelante también en el caso
de que ese cambio, bastante improbable, del partido de Aznar se produjera.
Aún más: me encantaría que surgiera en el PP una corriente organizada en
defensa de la familia natural y de la vida del no nacido. Es decir, lo que
en Estados Unidos llaman la corriente social-conservadora del Partido
republicano. Pero aún así, Familia y Vida debe continuar. Porque aunque el
aznarismo cambie, el PP, como el PSOE, pertenece al pasado, al siglo XX.
En el siglo XX, una centuria que no ha sido sino un residuo un tanto
salvaje del XIX, los partidos se configuraban según ideologías que
pretendían ordenar a la humanidad, mientras que en el XXI, los partidos
políticos se crearán en respuesta a idearios acerca del hombre. Y como el
sentido común recuerda, el hombre tiene muy poco que ver con la humanidad.
Es más, los totalitarismos no son más que eso: considerar que el objetivo
es la humanidad, y no el hombre, cada hombre concreto..
El respeto a la vida y
la formación de una familia son cosa del hombre, del individuo, como lo
son la educación, la libertad religiosa, etc. Los nacionalismos y las
unidades supranacionales, estatismo frente a capitalismo, centralismo
frente a municipalismo... son propias del pasado. Bueno, también del
presente, lo reconozco, pero van a dejar de serlo.
Para quien cree en la
familia natural y en la sacralidad de la vida humana, el sistema político
y económico necesario para salvaguardarlos surge por sí mismo. Por
ejemplo, para un tipo que parte de esos principios la eficiencia deja de
ser el primer mandamiento económico, y el trabajo deja de ser un factor de
la producción para convertirse en el factor por antonomasia.
En cualquier caso, sus
convicciones políticas o económicas serán consecuencia de su concepción
sobre la familia, no al revés.
P.: Entonces,¿ Familia
y Vida no se disuelve?
R.: Me parece que no.
Mire usted, si diera tiempo, lo que ocurrirá será que la izquierda
clásica, el socialismo, será sustituida por los verdes, con su habitual
acompañamiento ideológico panteísta, vegetariano, puritano y triste. Todas
ellas, claro está, virtudes con cargo al presupuesto público. La izquierda
desaparece, los verdes crecen. Y también va a ocurrir que la derecha
clásica, conservadora y liberal, será sustituida por partidos como Familia
y Vida, es decir, partidos con una cosmovisión trascendente de la
existencia, convencidos de que el hombre es el rey de la creación, no una
especie más, y que la familia heterosexual, es decir, natural, es la base
de la libertad y la felicidad humanas.
P.: Familia y Vida no
es un partido confesional. Pero, además del de algunos católicos a título
individual, ¿ha encontrado apoyos en otros ambientes?:
R.: Familia y Vida no
es un partido confesional porque no quiere comprometer a la Iglesia... y
me atrevería a decir que sólo por eso. Es cierto que hay ateos y
agnósticos que defienden la familia y a la vida, pero estoy agotado de
buscarlos. Que no salga de aquí, pero, si yo no creyera en Dios, ¿para qué
puñetas me iba a dar el mal trago de defender al no nacido? ¡Que se las
arregle como pueda! Profesionalmente, esa postura sólo me ha acarreado
complicaciones y prejuicios ¿Quién hablaría de ética en un mundo mecánico
donde el hombre fuera una pasión inútil?
Al final, te
encuentras, al menos en España, con el paripé habitual: miras a tu
alrededor, y resulta que los que quieren defender la familia en el foro
público son, en un 99,9% de los casos, hombres y mujeres enamorados de
Dios. Entonces te pones muy serio y adviertes: “¿Confesional yo? ¡Dios no
lo permita! ¡Eso nunca! Pero lamento no poder atenderle como usted se
merece porque me voy a rezar.
No, no hemos
encontrado apoyo en los movimientos católicos más representativos. Algunos
de estos movimientos han recomendado, de forma corporativa, el voto al PP.
Y eso en unas elecciones en las que, creo que por primera vez, los obispos
no han publicado recomendaciones electorales. Es más, hemos recibido más
de una coz. Y eso es lo que más duele. Sólo les pedíamos el mismo respeto
que manifestaban hacia, por decir algo, los socialistas, dado que no
podíamos soñar con encontrar el entusiasmo que les provocaba el PP. Pero
el síndrome de Estocolmo ha podido con muchos. Muchos tenían miedo a la
llegada de “los rojos”.
De la jerarquía
eclesiástica no hemos recibido apoyo alguno, pero es que tampoco lo
deseamos. A los curas no hay que meterles en líos.
P.: El futuro de
Familia y Vida, ¿no pasa necesariamente por una salud robusta de los
movimientos asociativos familiares de España?:
R.: Supongo que sí,
pero esa no es la cuestión. El futuro del cristianismo en el foro público
(en otros no me meto) depende de tres patas: medios informativos,
asociaciones y partidos políticos. Los tres caminan en la misma dirección,
pero deben mantener su independencia y deben trabajar en los ámbitos que
les son propio: ¿Por qué la existencia de uno de los tres debería anular a
los demás?
P.: Usted ha
mantenido, recientemente, una singular polémica con algunas entidades
eclesiales españolas. En otras ocasiones, de su pluma han brotado juicios
laudatorios hacia las anteriores. ¿Cambiará definitivamente su opinión
respecto a las mismas?:
R.: No estoy seguro de
saber a quién se refiere, pero puedo hacer un esfuerzo de imaginación. A
mí las polémicas entre cristianos siempre me dejan muy mal sabor de boca,
un reconcomio interior de lo más desagradable. Yo, para juzgar a una
institución que se dice católica, miro al Papa. Si el Papa la bendice, yo
aplaudo. Es lo mismo que ocurre con cualquier teoría, doctrina, escuela o
corriente: si a mí me parece mal, y al Papa le parece bien, cambio de
opinión. Soy un repugnante papólatra.
P.: Comunión y
Liberación, al menos, ha debatido y hecho pública su postura. Otras
realidades sociales católicas, sin embargo, han eludido pronunciarse al
respecto o, de haberse producido, no ha trascendido. Esta segunda actitud,
¿no ha sustraído a un sector importante del catolicismo social del
necesario debate acerca de la legitimidad de las diversas opciones
políticas existentes?
R.: ¡Qué cosas, mi
imaginación no me había traicionado! Sí, he tenido una trifulca con
Comunión y Liberación por una cuestión bien concreta: nos tildaron de
“reaccionarios”, en dos ocasiones, en una de sus publicaciones. En primer
lugar, el Papa ha bendecido a Comunión y Liberación. Por tanto, CL tiene
que ser una maravilla. Además, creo sinceramente que lo es.
Tampoco pretendo que
los movimientos se metan en política, pero sí me disgusta un poco ese
paripé que viene a expresarse de esta guisa: muchacho, si eres católico no
puedes votar al PSOE o a IU por razones evidentes, pero eso sí, en uso de
tu libertad, puede elegir usted entre cualquier otra formación política.
Puede elegir usted entre votar al PP o votar a José María Aznar. ¡Ah! Y
recuerde que no puede dividir usted el voto católico. Eso estaría muy feo.
Eso sí, usted vota según su libérrima voluntad.
P.: Su decidida opción
por Familia y Vida, ¿no puede acarrearle la pérdida de numerosos lectores
de su periódico digital hispanidad.com?:
R.: Espero que no. Por
ahora, al menos, no. Las cifras dicen justo lo contrario. Mayo y lo que
llevamos de junio han sido meses récord en número de accesos. También con
la Guerra de Iraq, y con nuestra apuesta anti-Bush, decían lo mismo. Y,
también, desde bancos y empresas nos han pedido que nos centremos en la
información económica (no hemos hecho mucho caso), y también hay sectores
a los que no gusta nada que pidamos fronteras abiertas a los inmigrantes.
Y los hay que nos amenazan con descensos de audiencia porque en Hispanidad
estamos convencidos de que la mejor manera de apoyar a los nacionalistas
es obsesionarse con Arzallus (de eso vive el presidente del PNV: de la
obsesión de tantos españoles con su persona). No, no creo que descienda el
número de lectores. En cualquier caso, el realismo periodístico consiste
en proponer sueños. Familia y Vida es un sueño.
P.: En los años 30 del
pasado siglo, la presencia pública de los católicos era impulsada por la
Jerarquía, apoyándose en la Acción Católica y los Propagandistas de la
ACNP, especialmente. En la actualidad, se observa un panorama de pérdida
de vigor en determinadas organizaciones católicas tradicionales y la
aparición de nuevos movimientos eclesiales, cuyo interés en la presencia
pública es dispar, aunque podríamos afirmar que existe una tendencia, en
buena parte de ellos, hacia el “recogimiento” interno. ¿Es deseable buscar
la “unidad de acción” de esas realidades ante los retos de la vida
pública? ¿Familia y Vida puede ser uno de esos cauces? ¿existen otras
fórmulas de cooperación? ¿qué opinión le merecen las llamadas plataformas
transversales como E-cristians?:
R.: E-cristians es una
asociación, un portal de Internet. Un movimiento que pretende aglutinar el
sentir católico en la vida pública sin estructura de partido. Son
geniales. Ellos sueñan con cambiar el Partido Popular y otros partidos
regionalistas o nacionalistas. Piensan que la clave está en que ningún
político pueda decir que el voto católico no existe. Ojalá lo consigan. No
por ello Familia y Vida debe dejar de existir: porque de esos dos
principios, la familia natural y el respeto a la persona en cualquier
estado de desarrollo, surgirá toda una filosofía de vida y toda una
ideología para el siglo XXI.
P.: ¿Se arrepiente
Eulogio López de su audaz salto a la arena partidista?:
R.: Como me voy a
arrepentir, si es divertidísimo. Me encantan las causas perdidas. Al
final, siempre ganan. De todas formas, que quede claro: mi salto ha sido
poco audaz. El principal soporte de Familia y Vida ha sido y es su
presidente, José Alberto Fernández, y un reducido equipo de gente que se
han dejado los cuernos en el ruedo. Yo sólo soy el señorito que, de vez en
cuando, hace gestos desde la barrera. Eso sí, con mucha elegancia.
Muchas gracias.
Arbil, anotaciones de
pensamiento y crítica, Nº 70, junio de 2003.
Publicado el 4 de
julio de 2003
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