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Televisión abierta: ¿qué ofrece?

María Velázquez Dorantes

La televisión es uno de los medios de comunicación de mayor fuerza en la actualidad, que junto como los otros medios debe cumplir ciertas funciones; como informar, formar, entretener, etc., sin embargo algo está sucediendo en las televisoras abiertas, ¿qué función están cumpliendo?.

Las programaciones de las televisoras de hoy en día, ¿verdaderamente están formando a la sociedad? O ¿sólo informan y entretienen?.

Analizando las funciones de la televisión, una de las más importantes es ayudar a que la sociedad se forme dentro del modelo cultural, moral e intelectual para crecer en pensamiento e ideologías, sin embargo, las televisoras abiertas han vuelto a reabrir su guerra de competencias entre programas que más que formar al hombre, lo entretienen, parece ser que la formación dentro de la televisión se está perdiendo. Y si no está perdida, está extraviada en los horarios muy poco posibles para que la gente tenga acceso a ellos.

La demanda en programas de televisión abierta ha aumentado dentro de la categoría de espectáculos, novelas y reality show, donde reflexionando sobre estos géneros televisivos son muy pocos los aportes que hacen con ellos a la sociedad.

Recordando que el espectáculo y las novelas por muy parecidas que sean a la realidad, siguen siendo lo que son, un entretenimiento que en lugar de ayudar puede exceder o incrementar cierta adicción a la televisión.

Otro punto importante dentro de las televisoras abiertas es la llamada “ competencia”, se han convertido en rivales por la audiencia, ofreciendo al público los mismos programas sólo con el cambio de nombre, el mismo horario y el mismo objetivo. Haciendo a un lado la creatividad, imaginación e invención de nuevos programas atrayentes a diferentes públicos y con una disponibilidad de horario alcanzable para toda audiencia.

La competencia como marco entre televisoras abiertas diferentes es buena, cuando ambas a la misma hora ofrecen algo diferente.

Pero no todo el problema recae dentro de la televisora, sino también el problema está en el público receptor, ¿qué tan exigentes son él tele auditorio por un programa cultural o educativo?, La respuesta a está pregunta es vana, puesto que cuando hablan de cultura o educación para televisión, se piensa en el aburrimiento. Pero es importante señalar que la cultura es todo aquello que hacemos a diario, es la identificación de la realidad del hombre de acuerdo a un espacio geográfico con determinadas costumbres, tradiciones y hábitos que se pueden reflejar dentro de un programa televisivo, sin caer en el amarillismo, el melodrama o la exageración de violencia y el propio aburrimiento.

Existe otro problema que junto con la igualdad de proyectos televisivos que los llevan a competir marca la tendencia de desvanecimiento cultural: < el comercio >. Un problema difícil de atacar, puesto que como una nueva “ función televisiva” hoy en día es más importante vender, (productos, servicios o ideas) y el consumidor se transforma en un receptor pasivo, que asume todo lo que la televisión le enseña.

Es necesario que el televidente asuma una actitud activa ante lo que se está proyectando en la televisión, se necesita exigir calidad televisiva, programas entretenidos que nos informen y nos formen.

Programas que muestren realidades políticas, económicas, culturales, educativas y sociales, programas que ayuden a la auto valorización de la educación infantil, programas que muestren a la juventud nuevas orientaciones de conocimiento, programas que aporten a los adultos y a las familias enseñanzas de comunicación y apertura al diálogo y no un distanciamiento de las verdaderas realidades sociales.

¿Qué pasa con la televisoras?, ¿ Qué pasa con el público? . Es necesario una demanda que proyecte cosas significativas a la sociedad, y no una programación de horas y horas desperdiciadas solo porque estoy en competencia de raiting y mis espacios publicitarios que estoy vendiendo me dejan una ganancia exagerada monetariamente.

La sociedad debe abrir los ojos ante lo que están viendo, antes las horas que están pasando frente a un televisor, pero sobre todo reflexionar si esas horas que se le dedican a la televisión le sirven personalmente, o solo se está frente de él como el usuario despreocupado ante la influencia de este medio.

(Nota de los editores: el contexto de éste artículo es la televisión mexicana).

Publicado el 14 de agosto de 2003

 
 

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