Satanismos
...actos satánicos se dan en muchos
estancos de la vida cotidiana, aunque no parezca que llevan tanta sangre
por delante.
Cada
Vez con mayor frecuencia se nos asalta con noticias más escalofriantes:
jóvenes, como esos dos italianos, Chiara y Fabio, de 16 y 19 años
respectivamente, encontrados muertos a causa, según los investigadores de
un homicidio ritual. Es la noticia más reciente, porque es la noticia de
última hora. Pero son muchas las horas en las que se prodigan estos
acontecimientos.
Pues
bien, estos jóvenes, al parecer, fueron sacrificados ignominiosamente por
una banda satánica. ¿Cuántos eran los integrantes de la banda?. Todavía lo
desconocemos. Pocos o muchos, es lo de menos; lo que importa es el auge de
estos movimientos por todo el planeta. El culto a la nada sangrienta, o el
culto a ser un dios porque no hay Dios, o el culto al poder que emana de
uno mismo para derrotar el poder de los otros, o el culto a la fe contra
la Fe; en última instancia, el culto a la violencia en cualquiera de sus
manifestaciones, porque es el culto que le cuadra a Satán. El satanismo no
es solamente un culto contra la creencia cristiana, es un culto total
contra la vida.
Pareciera que se trata únicamente de una afición juvenil, y se achaca a
cierto tipo de música rock y a sus cantantes y divulgadores, entre ellos
las industrias discográficas, a los grandes cultivadores del satanismo. Y
no hay que desdeñar este supuesto. Sabemos que el negocio carece de reglas
para su progreso. Pero se me antoja pensar que el satanismo ha copado
otros muchos ámbitos del comportamiento social. Se me antoja pensar, por
ejemplo, y para colocar el escalofriante caso de los desnudos torturados
en Irak por algunos soldados norteamericanos, que eso es un atroz acto de
satanismo. No cabe otra explicación luego de ver el testimonio de las
fotografías. Los autores de estos hechos han practicado un ritual, y han
gozado practicándolo. Han ejecutado un rito apoyados en el poder que les
da la creencia de ser vencedores, de poder ejecutar órdenes que vienen
desde lo alto.
El
atentado de Madrid no solamente fue un macabro atentado terrorista sino un
planificado acto satánico. No puede estar inspirado tal acto en un Dios,
el que sea, sino en Satán, el que es. Ocurre que, para justificar ciertos
hechos, quienes los practican acuden a su dios en vez de declarar a sus
demonios.
Pero
actos satánicos se dan en muchos estancos de la vida cotidiana, aunque no
parezca que llevan tanta sangre por delante. A veces el derramamiento de
la sangre espiritual es más desolador y degradante que el derramamiento de
la sangre material. Que sí, que hay mucho adorador de Satán deambulando
por las calles, aunque no nos percatemos. Y pareciera que no hay quien
pueda ponerle coto a este movimiento globalizante.
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