Sin ética ni justicia estructural, institucionalizada y encarnada en
ley y observancia, el mejor funcionario será como el chico que intenta
volar su papalote y mantenerlo en alto, sin que sople el aire.
Se requiere un triple jaque.
Se juega el juego de la seguridad en el tablero de la convivencia.
Es importante el funcionario. Pero también lo es el modelo
económico y la educación moral.
Pueden sustituirse sucesivamente los responsables buscando mejorar
aptitud; pero no habrá jaque mate si no se acometen estructuras y
funcionamientos excluyentes y queda sin jaque el tercer rey cuya
casilla está en el corazón del hombre, en el santuario de su
conciencia.
Sin ética ni justicia estructural, institucionalizada y encarnada
en ley y observancia, el mejor funcionario será como el chico que
intenta volar su papalote y mantenerlo en alto, sin que sople el aire.
La mejor aptitud se estrella contra las estructuras de la injusticia
y las deformaciones de la conciencia. Modelo económico que distribuya
el ingreso; educación que siembre sanos criterios éticos y
nombramiento de los más aptos y comprometidos es la trilogía de la
estrategia y la táctica, que moverá caballos y alfiles para jaquear
el triple reinado de la inhumanidad, que se vuelve asedio y provoca
inseguridad.
En una situación de inequidad y despojo, el desposeído que roba,
piensa que toma lo que es suyo, lo que le han arrebatado y sustituye
así la moral por la actitud de revancha y de desquite.
Se hace imposible la convivencia basada en el respeto y la confianza
recíproca. Se ve al prójimo más próximo como un botín o como una
amenaza. La cercanías se convierten en riesgo, toda comunicación
puede ser engañosa, se multiplican las protecciones, las medidas de
seguridad, los aldabones y los perros bravos, las altas bardas y las
rejas en los mostradores. Donde hay un ser humano puede haber un
agresor.
Hay muchas técnicas para mover las piezas y hay discusiones y
discrepancias en el terreno de las designaciones, en el de la
adopción de modelo económico, y en el de la formación de la
conciencia para vivir valiosamente, sin tachar dignidad.
Si no se arma bien este tripié que sostiene la seguridad, si falla
uno solo de sus apoyos, el desplome se hace inevitable.
Bienvenido un peón que se corona; pero una reina no salta como
caballo y sólo puede dar jaque a un rey... Sin justicia ni moralidad,
el juego de la represión será interminable... Se encontró cubeta
grande para seguir llenando el barril agujereado...