- Una corriente filosófica, llevada a su plenitud a principios del
siglo pasado, llamada existencialismo, refiere precisamente a la
existencia humana como su centro. Aquí la esencia de las cosas no
interesa, solamente vale la pena existir sin más preocupación. Es la
existencia la que define su esencia humana. Esta tendencia lleva al
hombre a estar solo, inmerso en el mundo y condenado a morir (como
arrojado en el mundo). Le lleva a sentir la angustia de su destino
porque la existencia humana confina por todos lados con la nada.
- En los últimos días he venido reflexionando acerca de estos “rollos”
existencialistas. Me he cuestionado sobre el impacto de dicha
corriente en nuestra sociedad, y simplemente al ver la televisión han
surgido respuestas. Basta con ver la programación de algún canal
para conocer el mensaje implícito –a veces explícito- que se
pretende dar.
- Por ejemplo en los famosos –y ya “choteados”- talk show. Se
presenta alguna situación problemática sea de parejas, de familia,
amigos, vecinos, compañeros de trabajo etc. La cual, a través de
preguntas del monitor, se va explicando a la audiencia –al
televidente-, para después dejar abierta la “comunicación” entre
panelistas y público (que generalmente cae en una especie de lucha
libre). Dichos show, me parece, de fondo manifiestan una actuación de
la vida real humana en su parte dramática.
- Otro ejemplo es la cantidad de películas estadounidenses, aunque no
sólo, que podemos ver –en ocasiones hasta tres o cuatro veces en el
mismo mes- las cuales generalmente presentan asesinatos, secuestros,
infidelidades, robos, fenómenos paranormales, guerras etc. Dichas
películas manifiestan aspectos extremos de la existencia humana que
le llevan a no encontrar algún sentido, a sentirse como arrojada en
este mundo.
- Las telenovelas son un ejemplo más. Las situaciones que
generalmente se presentan son divorcio por infidelidad, marido
agresivo, esposa alcohólica, papás ricos y exitosos con hijos
consentidos, drogadictos y prepotentes, adolescentes embarazadas,
chicas viviendo en “libertad” para tener sexo, relaciones
homosexuales y lésbicas etc. Todas ellas más que enviar el mensaje
de prevención lo envían de promoción y provocación. Situaciones
que sí hablan de lo que acontece en nuestra humanidad sólo que de
una manera extrema, empujando a creer que es correcto vivir así. Dice
el filósofo existencialista Sartre que se presenta un sentimiento de
náusea en el hombre el cual surge, precisamente, de una falta de
propósito y finalidad. Para el hombre que vive así todo está de
más, todo es absurdo, todo es nada. Por tanto, ello le llevará a
recibir lo que se le presente sin más, sin ninguna postura crítica
pues todo es nada y nada tiene sentido. Es decir vivir simplemente
como va, vivir por vivir, o mejor existir por existir.
- Los programas televisivos, las películas estadounidenses, las
telenovelas –en general- y algo más llevan en sí un mensaje
matizado por ciertas características existencialistas. La propuesta
de ello es “existir sin más preocupación”. La esencia de la vida
se olvida... Se llega a caer y vivir como decía, irónicamente, San
Pablo a los corintios: “...comamos y bebamos que mañana moriremos”
haciéndoles saber que no sólo es necesario preocuparse de lo
material o próximo, sino de aquello que agrada al Señor, del amarse
unos a otros. Existir implica ser y ser implica relación.
- ¿Y tú vives y decides tu existencia o tu existencia te vive y
decide?...
- Ser o no ser, ¡he aquí el dilema!
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