Peregrinar, quehacer cósmico

Prisciliano Hernández Chávez

El ser humano por su misma naturaleza es caminante: camina en el espacio y en el tiempo en búsqueda de sentido.

El ser humano por su misma naturaleza es caminante: camina en el espacio y en el tiempo en búsqueda de sentido. Marcel nos hablará del “homo viator” o del “hombre caminante”. Los pueblos remontan su historia en el caminar a través de los siglos, en búsqueda del paraíso perdido.
El pueblo “mexica” caminó del occidente al oriente, hacia el centro del universo, donde según su cosmovisión, nacía el Sol, que habría de dar sentido a los amaneceres de su calendario religioso, su itinerario espiritual. Caminan hacia “Meztli-Xico” o el “Ombligo de la Luna” -México-, donde se encuentran en lucha-vida permanente en su dimensión simbólica el águila nahual del águila de fuego o el Sol, el conejo o su nahual o correspondiente terrestre la Luna, y la serpiente nahual de la Tierra. Ahí están en su máximo dinamismo, según ellos, en el Lago de Tenochtitlán o de los “ hijos de la nopalera”, que emergen como floración de la Luna vencida por el águila. Ahí se dan cita, en el lugar donde florece la vida, de unidad y diferencia , de contrastes y de una oposicionalidad que genera la vida: agua-montaña=poblado, agua salada-agua dulce, fuego-nieve en sus volcanes, flores y abrojos; cielo, lagos, montañas; aves de rapiña, aves canoras… el lugar donde se encuentra el “nahui ollin” o el cuarto movimiento, símbolo creacional o síntesis del caminar del tiempo, de los astros o de los dioses o de los grandes principios fundamentales del universo, entraña de los mismos dioses o del dios dualidad, Ometéotl, que lo es como Omecíuatl y como Ometecutli, ni lo uno sin el otro, ni lo otro sin lo uno, diferencia dual de personas y unidad de ser divino; lugar del “in xóchitl-in cuicatl”, de la flor y del canto, de la poesía o de la verdad.
En México-Tenochtitlán, en la colina del Tepeyac, Santa María la Madre del Dador de la Vida, Flor entre las Flores, incultura el Mensaje de los Mensajes, con gestos y flores, con alientos y palabras, con nuestros ixtles y su imagen, con nuestro corazón y su Rostro, nos hace personas interpersonas, comunidad de amor, Iglesia; Ella es nuestro “Xóchitl in Cuícatl, el Principio del México de Hoy. Ahí en el lugar de la memoria, se dará el lugar de la superación; donde nuestros antepasados buscaron el sentido de su vida o el paraíso perdido, por Santa María de Guadalupe, encuentra México su esperanza o ese anhelo de vida y de vida eterna que se inscribe en nuestra alma de camino a la Casa del Padre, el Hogar, la Casita Sagrada, cuyo significante es el Templo del Tepeyac, hacia donde camina nuestro pueblo.
Así México es peregrino porque peregrina es su Reina, la Princesa de los Astros y la Madre de Dios y Nuestra Madrecita.

 

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