Jóvenes iracundos

Miguel Rivilla San Martín

Es complejo buscar la etiología de esta grave enfermedad juvenil. No creo sea justo achacar la rabia, violencia y rebeldía de los jóvenes actuales solamente a la esponsabilidad de los padres, sin excluirla, por supuesto.

El insigne periodista José María Carrascal en La Razón (28/4/02) a propósito de las 17 víctimas –entre profesores y alumnos- asesinadas en un colegio alemán, por un exalumno furioso, da por sentado que casos como éste van proliferando por doquier. “¿Por qué están tan furiosos los jóvenes,- se pregunta- si nunca han tenido más libertad, más oportunidades, más dinero?”.
Entre otras causas se inclina por señalar la responsabilidad de los padres.
Es complejo buscar la etiología de esta grave enfermedad juvenil. No creo sea justo achacar la rabia, violencia y rebeldía de los jóvenes actuales a esta sola causa, sin excluirla, por supuesto.
Quizá un serio exámen nos llevaría a sentirnos todos un poco culpables, como parte de esta sociedad, permisiva, materialista, competitiva, que vive en su mayoría de espaldas a los autén- ticos valores trascendentes. La generalidad de los adolescentes y jóvenes reciben a diario, y por doquier, un bombardeo de mediaciones, incitaciones, e informaciones, pero carecen de modelos de identificación adulta y de formación en valores e ideales.
Un santo educador, Don Bosco, que gastó su vida en el trato con jóvenes problemáticos, dejó condensada su experiencia en un sencillo y breve tratadito que él denominó su “Sistema preventivo”en tres consejos. A saber: *RAZÓN o DIÀLOGO; *RELIGIÓN o VALORES; *AMOR o TRATO AMIGABLE.
Esta sencilla receta se debería aplicar en casa, en la familia, en la sociedad y en las aulas. Seguro que sus frutos se dejarían sentir de inmediato.
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