Revelaciones privadas
Miguel Rivilla San Martín
Una postura prudente y sensata de un buen católico sería, sin pecar de
infantil credulidad a todo lo que oiga o lea, el prestar atención al fondo
de dichos mensajes que recalcan la idea básica de la conversión a Dios.
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- Son muchas las personas que están recibiendo, hace tiempo,
comunicaciones, bien orales, bien escritas, de tipo religioso, que
anuncian, como mensajes del cielo, “terribles acontecimientos para
la humanidad entera”.Tales anuncios de desgracias no lejanas, son
coincidentes en el fondo y contenido, a pesar de provenir de diversas
partes del mundo. Estos mensajes contienen –según sus difusores-
revelaciones privadas de Dios y la Virgen a muy diversas personas de
toda raza, lugar y condición . Sin entrar en detalles alarmistas o
catastrofistas,-(he leído la mayoría de ellas)- he comprobado que
están en perfecta consonancia con los textos de la Palabra de Dios en
la Biblia. Por supuesto que, según la enseñanza de la misma Iglesia
católica, no hay ninguna obligación de creer tales revelaciones
privadas, aún tratándose de casos de personas santas o de reconocido
prestigio dentro de la misma comunidad eclesial.
- Ahora bien, una postura prudente y sensata de un buen católico
sería, sin pecar de infantil credulidad a todo lo que oiga o lea, el
prestar atención al fondo de dichos mensajes que le lleguen y que
recalcan la idea básica de la conversión a Dios. Esto es
fundamental. No debe faltar, sea cual sea el grado de asentimiento que
uno preste a dichos mensajes, la consigna siempre válida para todos
los verdaderos cristianos, independiente de las circunstancias
concretas de personas, lugar y tiempo . La resumo en dos líneas:
- 1-Vivir de cara a Dios, en su santa gracia, paz y amistad ,sin
pecado mortal en el alma ..
- 2-Alentar una fe viva y un amor filial a la madre de Dios y madre
nuestra, la Sma. Virgen María.
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