Santa Teresita de Lisieux, peregrina de la ternura
Prisciliano Hernández Chávez
Recuerdo de su paso por Santiago de Querétaro.
|
- Teresita buscó la configuración total con Jesucristo a tal
grado que actualizó la misma entrega de Jesús en su propia
entrega. Si Jesús pasó haciendo el bien y en lenguaje de San
Juan de la Cruz en “las Canciones entre el Alma y el Espo- so”,
“Mil gracias derramando/ pasó por estos sotos con presura/ y,
yéndolos mirando,/ con sola su figura/ vestidos los dejó de su
hermosura./” (Cántico Espiritual , 5), así aconteció entre
nosotros durante esos días del 8 al 10 de Marzo(2001).
- Teresita pasó con presura derramando miles de gracias y a todos
nos vistió con la hermosura de su pequeñez, de su abandono, de
su ternura. Sentimos su mirada que dignifica y la delicadeza de
sus acciones, propias de quienes aman, de quienes están
presentes, y reparten a manos llenas, con su toque
inconfundiblemente delicado y femenino.
- Las gracias son incontables. Se alojan en el secreto de cada
corazón y se comparten con los más cercanos: conversiones al
amor, a la gracia, a la ternura, a la confianza, a la esperanza,
al seguimiento de Jesús.
- Fueron miles los que tuvieron dones de consolación. Fueron
miles los que conocieron por propia experiencia lo que es la
providencia ordinaria extraordinariamente manifestada por la
intercesión de Santa Teresita con su toque teresiano singular.
Basten para prueba unos cuantos casos, cercanos a quien escribe.
- La Señora Olga R. de Suárez, confundida en la multitud de
fieles en las colas interminables de acceso al Relicario de la
Santa en el Seminario Diocesano de Querétaro, organizó
interiormente sus peticiones. Como madre y esposa; prefirió orar
por los suyos, antes que por sí misma. Sintió el estremecimiento
de la gracia. Desde hace más de treinta años padecía una
molestia cervical que le impedía dormir con facilidad y
últimamente los dolores y los insomnios eran más intensos y
severos. Fue atendida por un especialista alemán; le recetó
medicinas que omitió tomar por miedo a daños colaterales; a
partir de ese día del encuentro con las reliquias de Santa
Teresita a la fecha, 21 de marzo, ha desaparecido la afección. Un
especialista en terapias de este tipo de enfermedades, la
diagnostica, curada.
- La Señora Josefina Hernández, madre de una pequeña, Daniela,
limitada por la parálisis cerebral, decidió por la mañana ir al
mercado. Pero prefirió desviarse a Catedral, para asistir a la
Santa Misa. Pero ahí recordó lo de las Reliquias de Teresita y
se enfiló mejor al Convento de las Madres Clarisas. Ahí la
encontré. Me habló de su hija y del deseo de que estuviera
cerca. Le señalé el Hospital Civil como el lugar apropiado.
Traía consigo una credencial con la foto de su hija. Tocó el
Relicario. Su hija llevaba varios días llorando; incluso cuando
dejo su casa ese día, la dejó en un mar de lágrimas con su
Esposo. En ese momento, por testimonio de su padre, dejó de
llorar. De regreso a casa encontró un decenario con la efigie de
Teresita. Llevó a su hija al Hospital Civil. Por la tarde, al
salir del consultorio médico, encontró tirado en la calle un
escapulario carmelitano. La niña Daniela, la vi un días después
en la casa de su abuela Josefina, tranquila y llena de paz. Dios,
como Teresita, o Teresita, mejor, como Dios, hace señas con las
cosas grandes y pequeñas; más con las pequeñas.
- La Madre Rosa N. González , actual Superiora del Convento de
las Carmelitas Hermanas de San José, antigua misionera en los
inicios de Desarrollo San Pablo, cuando las casitas eran de
cartón amasadas en miseria, supo de un hecho milagroso: la
Señora María del Mar Chávez tenía obstrucción en la trompas
de Falopio y por tal razón no podía embarazarse; estaba
programada para ser intervenida quirúrgicamente en los días
cercanos al acontecimiento Teresita de Jesús; pidió una
prórroga al médico en tanto la visita de las reliquias de la
Santa. Le rezó una novena. Tenía confianza grande en su
intercesión. Su ruego fue escuchado. Quedó embarazada. Espera,
ahora por intercesión de Santa Teresita, un hermoso bebé.
- La Mamá de Ana Belén Mas, me buscó en varias ocasiones por
teléfono, para saber el modo de acercarse a las reliquias más
oportuno y seguro para su hijita quien padece, como Daniela,
parálisis cerebral. Solicité la información pertinente y se me
señaló que o el Hospital Civil o la Ave. De los Arcos. Como
miembro de la Comisión de Recepción de las Reliquias de Santa
Teresita, no deseaba hacer distinciones a nadie, porque así
pensaba, todos estaban invitados a estar cerca de las reliquias.
Esa fue la feliz idea de nuestro Pastor, Don Mario de Gasperín,
Gasperín, Obispo de Querétaro. De antemano la Mamá no quería
ir al Hospital pues, la pequeña es muy susceptible a los virus, y
recientemente había padecido una enfermedad por tal motivo.
Venía conduciendo mi coche por Zaragoza, para continuar por los
Arcos, pensando no defraudar a la Mamá de Ana Belén. Me
encomendé a Teresita para que me ayudara en tal situación.
Llamé a la Mamá y le indiqué lo señalado. Pero, en ese
momento, se me ocurrió y así se lo manifesté, que se acercara a
las inmediaciones de la Caseta Celaya-Querétaro; que posiblemente
si hubiera cambio de camioneta podría estar cerca. Le pedí que
no comentara con nadie mi sugerencia. Se organizó y llevó con
otros familiares a Ana Belén. La espera demoró por cerca de hora
y media. Finalmente llegó el Relicario. Nerviosismo. Todos
corrimos. Monseñor Salvador Espinosa, el P. Javier Martínez y un
servidor, saludamos afectuosamente al P. Luis Barrera, Responsable
por parte del Episcopado Mexicano de la Peregrinación de las
Reliquias. Monseñor con gesto reverente y profundo, posó sus
manos sobre las reliquias; pasaron los minutos que se hacían
interminables. Participábamos en la misma acción, con la escasa
gente y los policías motorizados. El ronronear de sus motos,
ahora lo recuerdo, no fue obstáculo para el silencio que nace del
alma y del amor a todo lo que es profundamente humano y divino.
Monseñor puso el toque del pastor, cuya misión es servir de
puente en lo divino y lo humano; ese fue el primer paso de esta
peregrinación del amor de Teresita por nuestra Diócesis. El P.
Luis me invitó a subir a la Camioneta porta- reliquias; se cierra
la portezuela trasera, y no veo a Ana Belén. Su Mamá , me había
dado de antemano una rosa para tocarla a las reliquias. La llevaba
guardada como un tesoro. A punto de arrancar llega Ana Belén en
su carrito empujado por el Tío y la Mamá. El P. Luis con voz
imperiosa detiene el coche, abre la portezuela, toma a la pequeña
y la sube al relicario. Ahí se derramaron las primeras lágrimas
de consolación interior. Así Teresita empezó a hacer de las
suyas; Dios la complace con su providencia ordinaria
extraordinariamente realizada y con el sello inconfundible de hija
predilecta. Fue interrogada la Mamá de Ana Belén, sobre este
lugar de encuentro. Lo dijo a bocajarro con la emoción y el
agradecimiento de una Madre, que sufre, que espera, que ama. Todo
convergencia, todo comunión; una familia y el trato fraternal y
cercano.
- Posteriormente me llamó por teléfono la Mamá de Ana Belén;
habló de su experiencia, y profundamente agradecida, tuvo
palabras de afecto y gratitud para los sacerdotes que nos
encontrábamos ahí. ‘Fue Teresita’, le respondí, convencido.
‘A ella dele el cariño y la gratitud’.
Este fue el inicio de esta peregrinación de amor, de esperanza y
de fe, que “pasó por estos sotos con presura”, Teresita, que
yéndolos mirando nos vistió con su ternura. Y a la primera, una
niña llamada Ana y Belén.
|
|
VOLVER
AL ARCHIVO DEL DÍA
|
|
|
|
|
|