- La gente se conecta. Escucha una estación de radio, ve un canal
de televisión, se hipnotiza con la pantalla de una computadora.
Huye del silencio. Se construye como oyente y espectador. Busca el
pensamiento ajeno, la hiperinformación, el entretenimiento, el
pasatiempo, el juego, la distracción.
No tiene tiempo para pensar la vida.
- No escucha sus voces interiores. No sintoniza con el íntimo canal
de su espíritu y de su conciencia. La vida se vuelve superficial,
irreflexiva, impulsiva. Crece la docilidad hacia todas las fuerzas
manipuladoras. Se vive una inmunodeficiencia frente a los asedios
audiovisuales.
- “Queremos oír el silencio que nos ha creado”, escribía
Bergengruen en su poema “Ven, poder de la paz”. Sonido e imagen
arrebatan la capacidad contemplativa tan necesaria para poder
disfrutar la mansión de la existencia como hogar.
- A hombre y mujer contemporáneos hace falta estar cerca de sí
mismos y no vivir distraídos en la algarabía inundante y
alienante. Sólo entonces es posible adivinar la cercanía de lo
inalcanzable.
La vida no pensada se va devaluando y pierde su sentido. Se
convierte en un amontonamiento de instantes inconexos y contaminados
que no encuentran el camino de la esperanza.
- Sin pensar la vida, sin aprenderla como discípulo, sin orientarla
con señorío, se queda sin ejercicio la ocupación esencial, que no
es otra sino ser. Sin atención a esa tarea reflexiva y orante que
edifica la actitud existencial, se cae en la inconsistencia y en la
contradicción y, peor aún en la esterilidad.
- Cada hombre es un pequeño y frágil espejo empañable cuyo único
camino es encontrar el ángulo preciso en que se convierte en
diamante, reflejando al Sol.
- Atrapado en la telaraña de las manipulaciones, cada viajero de la
vida tendrá que esgrimir bravamente la espada de su pensamiento
para lograr su propia liberación.
- A golpes de verdad, podrá estrenar su libertad y, en el silencio
contemplativo, encontrará que hay una victoria interior que suprime
todas las derrotas y lo libra de sí mismo hasta dejarse inundar por
el perfecto Amor...
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