Predecir el pasado

Luferni

Es una bola de cristal memoriosa.
Se predice lo que ya pasó.
Se hacen profecías de lo ya vivido.
Se pronostica la historia.
Se hace el proyecto de lo transcurrido.
Se mantienen ocupados los arúspices del pasado.
Es una peregrina adivinación de lo antiguo.
Se hacen augurios de lo rancio.
Es como una predicción del ayer.
Se contempla el recuerdo como porvenir.
Como si se pusiera en la popa el timón.
Se progresa hacia la regresión.
Se acelera hacia el retroceso.
Se mete la reversa como si fuera primera.
Se llega al punto de partida como si se alcanzara una meta.
Como el hombre de Chesterton que salió de Londres y, después de un
largo trayecto plantó la bandera de Inglaterra en aquella ciudad cubierta de
niebla...¡era Londres!-*
Las predicciones del pasado se presentan como descubrimiento de
horizontes futuros.
Se viste de esperanza la nostalgia.
Es el camino más expedito para tropezar en la misma piedra, para caer
en el mismo pozo, para cometer la misma equivocación.
Entonces la experiencia es la única audacia, a la que todo lo nuevo le
parece temerario.
¿Será posible romper esa bola de cristal para que ningún profeta de
antigüedades convierta los anhelos en decepción?...
 
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