El poder de la opinión pública
Si la Opinión Pública se organiza y exige respeto a sus derechos, deja
de ser esa “masa anónima de personas” fácilmente manipulada por los
medios masivos de comunicación. ¿Por dónde empezar?
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- Si la Opinión Pública se organiza y exige respeto a sus
derechos, deja de ser esa “masa anónima de personas” fácilmente
manipulada por los medios masivos de comunicación. ¿Por dónde
empezar?
- A ningún padre de familia le gustaría que el cadáver de uno de
sus hijos, con el cráneo reventado en plena calle, sea expuesto una y
otra vez en los noticieros de la televisión. Ni que el rostro de su
hijo muerto se imprima ¡a todo color! en la primera plana del
periódico que se vende en cada esquina. O que se repita , cual spot
publicitario, la secuencia del accidente en la que el pequeño pierde
la vida.
- Resulta difícil encontrar a alguien que no se violente internamente
cuando los medios de comunicación introducen, literalmente, “basura”
a sus propias casas. O que no sienta una enorme impotencia cuando,
ante cualquier queja sobre lo que entregan los responsables de los
medios, éstos se limiten irónicamente a enarbolar el supuesto
derecho a “no ver o escuchar ese programa; o dejar de comprar tal o
cual periódico...”
¿Es esto realmente lo que se denomina “libertad de información”
o “libertad de expresión”?
Pues sí y no.
- Derechos y deberes del informador
- Una sociedad sí tiene el derecho a recibir información veraz, en
forma libre y oportuna. Toda persona, también, tiene derecho a decir
lo que piensa. “Estoy en completo desacuerdo en tus ideas, pero
daría mi vida por defender tu derecho a exponerlas”, decía
Voltaire, el enciclopedista francés, allá por el siglo 18.
- Pero... sí, hay un pero. La libertad no es ilimita ni
unidireccional. Es al menos, lo que sostienen las corrientes de
pensamiento que defienden la prensa libre como un derecho inalienable.
Y, aunque sostienen que la libertad de información y de expresión
jamás debe ser coartada por el Estado con leyes de “censura” o
“mordaza” (autocensura por medio a la sanción penal), sostienen
con la misma firmeza el principio de “la responsabilidad posterior”
de los comunicadores y del Medio de comunicación.
- Es decir, sí se puede decir, opinar e informar todo lo que se
quiera. Pero con el deber de hacerlo respetando a quien se sirve con
esa información: el público.
- Creer que el público es sólo una “masa manipulable” por
quienes tienen el control de los Medios (dueños, directores,
editorialistas o periodistas) es caducar al derecho de exigir de
quienes tienen la responsabilidad social de informar, que su deber es
entregar un servicio público precisamente al público.
- De eso se trata cuando se habla de formar Opinión Pública.
- Los Consejos de Prensa
- En concreto, este concepto es conocido como “autorregulación de
la actividad informativa”. Y además de ser un concepto que
actualmente se empieza a debatir en México entre los propietarios de
los medios de comunicación y agentes gubernamentales, la verdad es
que la autorregulación es, también, un instrumento de la sociedad
para garantizar que los informadores no abusen de su poder.
- En países como Gran Bretaña y Francia, entre otros, existen los
llamados Consejos de Prensa.
- Integrado exclusivamente por miembros de reconocido prestigio ético
en la sociedad (Rectores de Universidades, Jueces o abogados de
renombre, Defensores del Pueblo, Comunicadores y representantes de los
dueños de los medios) estos consejos sesionan periódicamente,
atendiendo las quejas de cualquier ciudadano que se siente violentado
en su derecho a recibir una información veraz y oportuna. O que
siente lesionado su credibilidad o insultado en alguna de sus
creencias personales.
- Los Consejos de Prensa, dado su alto prestigio social, emiten
juicios y sanciones que deben ser difundidas por el medio o
comunicador involucrado. Además, publican sus decisiones en revistas
mensuales.
- La sanción es moral, no penal, hay que decirlo. Pero el peso del
Consejo es tal, que ningún medio de comunicación o comunicador que
se precie de tal, desea ser sancionado por una falta de ética
profesional. ¡Y que todo mundo se entere!
- Poco a poco, esta toma de conciencia de la sociedad a su derecho de
exigir una “buena prensa”, que informa, educa y también -no es
excluyente- entretiene, ha llevado a los mismos medios a mantener y
reproducir al interior de su propia organización, la institución de
los Consejos de Prensa.
- Es decir, contratan a personajes independientes que “defienden”
los derechos de los consumidores del producto (radio, prensa o TV),
atendiendo las quejas y preocupándose de exponer la disculpa o
aclaración pertinente en el mismo espacio y horario en que la ofensa
fue difundida. ¿Se imaginan?
- Y estamos hablando de ofensas personales, no sociales. Cualquier
ciudadano con iniciativa, puede recurrir a estos consejos para
señalar que tal o cual programa ofendió sus creencias. O que tal
fotografía en primera plana, repetida esquina tras esquina mientras
los niños van en el coche rumbo al colegio, lesiona las mentes de los
menores. Y que, aunque como padres tenemos el derecho a “no verlas”,
es imposible llevar a los niños ¡vendados!.
- No es utópico ni irreal lo que aquí se propone. Simplemente, es
una forma de reconocer que la Opinión Pública, organizada, puede ser
tanto o más poderosa que los hasta ahora, hiper poderosos e
irresponsables medios de comunicación.
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