- QUITO, junio 3 de 2002.- Claudia Fisecher, de 62 años, es una
religiosa de Alemania que nació y creció con la vocación de tender
la mano a los más necesitados. Ahora trabaja para sus niños y
jóvenes del Hogar Valle Feliz, en Santo Domingo de los Colorados,
ubicado en el km. 2 de la vía a Chone y del cual es directora.
- Su tarea comenzó en 1960 cuando ingresó al Convento Seligenthal en
Landshuy. Allí trabajó 11 años como educadora, pues estudió
pedagogía en Munich. La experiencia le sirvió para ir como misionera
a Bolivia. Allí permaneció 15 años al frente del internado del
Colegio Ave María y conoció a las bolivianas que hoy sus principales
colaboradoras.
- Sor Claudia, de tez blanca y contextura delgada, recuerda que llegó
a Cuenca el 1 de diciembre de 1988 por indicación de la Orden
Cisterciense. Pero, su destino estaba en Santo Domingo de los
Colorados, cuyo obispo era monseñor Emilio Lorenzo Stehle, su
coterráneo y amigo. Su primera impresión fue desalentadora, pues
muchos niños deambulaban por las calles. Algo había que hacer y de
eso estaba convencida.
- Al inicio no tuvo apoyo de las entidades públicas y privadas pero
se valió de sus amigos e instituciones religiosas en Alemania para
construir el jardín para niños de escasos recursos “Semillero de
Dios”. Al jardín nunca ha dejado de ir, pues es una madre para los
chicos. Fue su primera obra social, pero se dio cuenta que no bastaba.
Una tarde recogió a varios chicos de la calle y les ofreció
protección, pese a no disponer de un lugar adecuado.
- Empezó con ocho en la casa del obispado, pero el número subió y
el lugar quedó pequeño. Ante ello, monseñor Stehle decidió
construir el Hogar Valle Feliz. El orfanato alberga a 85 niños y
jóvenes, que se quedaron sin la tutela de sus padres. “Ella es como
mi madre”, dice Anita Vargas, de 11 años. Su actividad es intensa
desde que se levanta. Un pan y una taza de café son su desayuno a las
05:45 a.m. Luego va la capilla del orfanato. A las 07:00 a.m. empieza
el trabajo con sus “hijos”.
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