Carta abierta a Nieva

Miguel Rivilla San Martín

"Pues mire ud. señor Nieva. No acabo de comprender en modo alguno y menos desde mi referente de fe católica, el aporte moral de su bisexualidad ,aunque lo refrende con unos nombres de conocidos literatos".

Ilustre y distinguido señor Francisco Nieva: Me tomo el atrevimiento de dirigirle estas letras, sin conocerle apenas, después de leer en La Razón (3-4 /4/ 02) los elogios que le han dirigido tanto Luis María Anson en su apreciada Canela fina, como el periodista Juan Carlos Rodríguez en la publicación y presentación de su libro de memorias “Las cosas como fueron”.
Supongo que se encontrará plenamente satisfecho tras el singular panegírico, gran florilegio, que le ha dedicado en artículo antológico, cuajado de encomios y ditirambos, su buen amigo Luis María y la buena aceptación de su obra, entre conocidos amigos del mundo de las letras, de la cultura y del teatro.
Enhorabuena. Me parece justo este merecido homenaje y no seré yo quien le reste un ápice siquiera a su bien conquistada gloria, ganada a pulso, día tras día y año tras año, en su ingente tarea de escritor, literato y dramaturgo, de sobra conocida por multitud de españoles.
Le confieso en verdad, que, aparte de alguna colaboración suya periodística, no he leído ni estoy especialmente interesado en leer el libro, tan alabado de sus memorias.
No piense sea, dada mi condición de sacerdote católico, por que me fuera a escandalizar por “su vida pecaminosa, transgresora y teatral” ni tampoco por haber pertenecido a la “beatería franquista” al haberse casado por el rito protestante, ni por considerarlo como un epicúreo moderno, un tanto sensual, sibarita y refinado. Nada de eso.
Le creo cuando dice que es Ud . “un chico listo”, más que “un chico malo” y hasta le muestro mi pizca de admiración, cuando confiesa públicamente: ”Hablo bien de casi todo el mundo, a pesar que la profesión teatral no ha sido siempre generosa conmigo”.Dice con sinceridad que sus pocas venganzas sólo apuntan a algún crítico teatral ”enconadamente adverso”.
Por mi parte, he de confesarle también, que algunas frases suyas me han dejado profundamente perplejo y hasta algo molesto, como cuando describe su vida diciendo:”Quizá mi mejor propósito no ha sido otro que la voluntad de convertir en incruenta diversión y en arte mis sinuosas y complejas dotes para el mal”. Me da la impresión de que usa un lenguaje un tanto mefistofélico, que en nada ,a mi modo de ver las cosas como son, favorece su imagen de hombre inteligente y experimentado. No quisiera dejar pasar por alto otro de sus párrafos.
Escribe Luis María Anson que “los pasaje más escabrosos de su vida lo son para los demás, no para él “ y cita literalmente sus palabras:”No tengo el menor empacho en decir, que para un escritor o un artista escritor, la bisexualidad aporta algo valioso en el plano moral. No es difícil rastrear la bisexualidad en cantidad de escritores..”
Pues mire ud. señor Nieva. No acabo de comprender en modo alguno y menos desde mi referente de fe católica, el aporte moral de su bisexualidad ,aunque lo refrende con unos nombres de conocidos literatos.
Desconozco si es ud. cristiano. Si lo es, creo no ignorará cómo la revelación divina, mostrada en las Sagradas Escrituras rechazan lo que ud., eufemísticamente, denomina bisexualidad, que no es otra cosa que la práctica de la homosexualidad. Tal comportamiento por muchas personas que lo practiquen o hayan practicado, no deja de ser inmoral a los ojos de Dios.
Amigo Paco Nieva, -perdone el tuteo, pues le escribe un cura setentón- la edad y los años no perdonan a nadie. Todos en nuestras vidas hemos cometido errores, equivocaciones y pecados.
La realidad es que no nos ufanamos de ellos, ni nos justificamos .Gracias a la luz de la Palabra de Dios, sabemos distinguir el bien del mal. Aunque pecadores, no llamamos bien al mal y si caemos nos arrepentimos y rectificamos en la presencia de Dios, el único que fija lo que es bueno o malo tratando de rectificar.
Quisiera concluir estas sencillas palabras mías -que en modo alguno quisiera tomase como un reproche, sino una amigable advertencia- con otras palabras más autorizadas que las mías y que hoy mismo, los sacerdotes hemos leído en el breviario. Son de la carta del apóstol S.Pedro y, entre otras cosas, dice esto a los cristianos: “Bastante tiempo pasasteis ya viviendo en plan pagano, dados como estabais a libertinajes y vicios, crápulas, comilonas, borracheras y nefandas idolatrías. Ahora, cuando no acudís con ellos al consabido derroche de inmoralidad, se extrañan y os insultan; ya darán cuenta al que está preparado para juzgar a vivos y muertos”.Respetuosa y amigablemente me despido de ud. y le encomienda al Señor en sus oraciones. 

 

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