La crítica, ¿prerrogativa o responsabilidad?

Rosa Martha Abascal de Arton

Criticar no es una prerrogativa de nadie, es una responsabilidad para todo hombre de buena voluntad, por que con ella puede ayudar a la construcción de un mundo más justo, o acabar con la vida propia y las ajenas.

Hoy, todos hablan de la crítica, todos nos sentimos con la suficiente autoridad moral, espiritual e intelectual, para construir y despedazar, vidas ajenas, con emitir juicios, evaluaciones, censuras y condenas para cualquier gobernante o persona que a nuestro juicio, no con base en la verdad, “está mal”.
Con frecuencia, quien critica, no tiene un conocimiento real, objetivo, profundo y conciso, de lo que está criticando, es decir, se deja llevar por conjeturas, opiniones, suposiciones, criterios, hipótesis, deducciones y creencias, no por la verdad.
Así, escuchamos a un ama de casa que vive una situación económica difícil, juzgar al presidente o gabinete, como un fracaso, porque desde su muy limitado punto de referencia, para ella, el mundo debía haber cambiado con la elección del 2 de julio, y cuando se le pide que reflexione sobre la compleja situación nacional e internacional y que un cambio no es como la magia que aparecen y desaparecen cosas, la respuesta inmediata es “no me interesa saber nada, solo se que todo está mal”...
Es por ello, que debemos aclarar cual es y cual debería ser la situación y la condición de la crítica para que ésta sea válida, legítima, justa y adecuada:
Criticar en sentido positivo, es censurar, hacer notar los defectos de una persona o cosa, en función de una regla o un valor, para proponer una solución.
Hoy en día la crítica parece ser una tarea positiva y necesaria, no ejercerla, según muchos, sería síntoma de inmadurez y conformismo y el preámbulo del dogmatismo.
La actitud crítica a ultranza pretende que no se debe aceptar nada como firmemente establecido. Hoy en día desgraciadamente, si algo hace el gobierno, se critica, y si no lo hace, también, siempre hay causa de crítica.
No se puede criticar todo, porque no habría conocimientos ciertos, no habría verdad, ni normas, la crítica sistemática no conduce a nada.
El sentido positivo de la crítica, es atreverse a pensar por cuenta propia, midiendo el conocimiento por la realidad, en una búsqueda de la verdad, tratando de alcanzar un buen criterio.
La diferencia entre la crítica constructiva y la destructiva, es que la primera intenta que el hombre adquiera conocimientos basados en la realidad, y la segunda pretende juzgar la realidad desde su propia, limitada y subjetiva manera de ver las cosas.
La crítica a ultranza ha traído históricamente consecuencias en diversos ámbitos
a. Etica: relativismo y el permisivismo
b. Sociológicamente: totalitarismos (comunismo y capitalismo)
c. Religiosas: pérdida de fe, naturalismo y subjetivismo teológico
La base de la crítica debe ser la verdad, es decir, la realidad es la fuente de todos los conocimientos y la medida de la verdad de dicho conocimiento, cuando se involucran opiniones, suposiciones y deducciones, la crítica no podrá ser ni objetiva i constructiva.
Si la crítica se basa en:
d. La realidad objetiva y completa
e. Un estudio real y profundo de esa realidad
f. Dejar de lado las opiniones y percepciones subjetivas
g. Obtener y llegar a la raíz de una situación para ofrecer soluciones responsables a la misma y no sólo despedazar.
Entonces, la crítica nos llevará a la construcción de un mundo más justo, ético en donde podremos repetir con A. Machado:
“ ¿Tu verdad? NO, la verdad
y ven conmigo a buscarla”
Criticar no es una prerrogativa de nadie, es una responsabilidad para todo hombre de buena voluntad, por que con ella puede ayudar a la construcción de un mundo más justo, o acabar con la vida propia y las ajenas.

 

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