Acabó el silencio católico

Pablo Ginés Rodríguez
www.e-cristians.net

"Tranquilo, los católicos no harán nada", decían. Pero cuando en enero el gobierno catalán trató de llevar los preservativos a las escuelas de 12 a 18 años, por primera vez los movimientos y asociaciones católicas se unieron y se movilizaron y dieron alternativas. Resultado: la primera victoria católica en la vida pública española.

 
Hay analistas que no se han dado cuenta y los hay que querrán esconderlo, pero en Cataluña acaba de pasar algo muy importante: se ha acabado el silencio católico. Se dice que cuando hace unos años las administraciones lanzaron la campaña de preservativos "Póntelo, pónselo" alguien en los despachos dijo "tranquilo, los católicos no harán nada". Este "no hacer nada" se ha acabado. La Generalitat catalana acaba de retirar la campaña de preservativos en escuelas de 12 a 18 años debido a la presión de los católicos. Los responsables niegan esta presión, llaman aplazamiento a la retirada, etc... Pero lo innegable es que han pasado cosas asombrosas.
Empezó con un pronunciamiento de todos los obispos con sede en Cataluña criticando el plan de los preservativos y pidiendo una alternativa que educase a los jóvenes en una sexualidad madura. ¡Nunca había sucedido antes que la Generalitat se viese criticada por los obispos en pleno!
Siguió una declaración de 30 asociaciones cristianas en el mismo sentido: de médicos cristianos, de maestros cristianos, de padres de alumnos, asociaciones provida, de planificación natural, movimientos de jóvenes, de jubilados, religiosos de la sanidad, farmacéuticos... y los nuevos movimientos eclesiales: Comunión y Liberación, Regnum Christi, Focolares, Neocatecumenales, etc...
A continuación se elaboró otro manifiesto, esta vez lo firmaron 50 asociaciones y se publicó en La Vanguardia pidiendo firmas a la ciudadanía. Aún están llegando, muchas por e-mail.
Mientras tanto, los médicos prepararon una declaración firmada por varios cientos de colegiados y los profesores otra firmada por docentes. Al conseller Rius, de Sanidad, le salía un médico crítico en cada congreso al que acudía: "hola conseller, quería comentarle -ya que hemos coincidido- que el tema ese de los preservativos para chavales es un absurdo médico, ¿sabe usted?"
Había dos objetivos claros y coordinados. Primero, retirar la nefasta campaña de los preservativos. Se ha conseguido. Segundo, sustituirla por una verdadera campaña que eduque a los jóvenes en una sexualidad madura, adulta y comprometida. El tipo de sexualidad que evitará los embarazos precoces, las enfermedades de transmisión sexual y que les permitirá fundar familias felices y estables.
Este segundo objetivo, todavía no se ha conseguido. Esta sexualidad todavía no se enseña. Por eso, las asociaciones y movimientos aún seguirán recogiendo firmas durante unos días más, luego las reunirán todas y acudirán a las administraciones con las firmas y con una propuesta de educación alternativa.
"Buenos días, conseller. En este dossier está nuestra propuesta de educación: temas, libros, cursos que ya existen... y aquí, todas las firmas de ciudadanos que nos apoyan".
Esta lucha contra el SIDA, embarazos precoces y enfermedades de transmisión sexual ha sido una primera victoria. La prueba de que los distintos movimientos y asociaciones católicos, unidos, pueden cambiar la sociedad. La prueba de que los católicos no debemos ya más estar callados, sino coordinarnos y trabajar en objetivos comunes, siempre dando alternativas eficaces. Demostrar que somos sujetos de la vida pública, no sólo en temas de sexualidad sino muchos otros claramente definidos en el Magisterio. Que nunca más digan "tranquilo, los católicos no harán nada". Se ha acabado el silencio católico y por eso es justo cantar con el salmo: "escuchad, hay cantos de victoria..."

 

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