- Ya me parecía a mí que hacía mucho tiempo que no volvía la
gran campaña de apoyo al preservativo.
- Ahora de nuevo camuflada bajo la prevención del virus del SIDA.
Una fuerte campaña del Gobierno, que no sé exactamente a quién
beneficia, pero que perjudica a muchos. Especialmente a los
jóvenes.
- No hace mucho tiempo, cuando tenía trece o catorce años, a mí
también me parecía lo más normal. Si quiero mantener relaciones y
no contagiarme de esa enfermedad tendré que tener en mi cartera
algún que otro condón. Más tarde vi lo egoísta que era, y cómo
con esa opinión lo que quería era obtener placer. Pasarlo bien y
nada más. ¿Un chaval a esa edad se plantea lo bonito de encontrar
una pareja a la que amar por completo?
- Hace unos meses, en mi barrio, instalaron una innovadora tienda.
Sólo vende eso, trocitos de plástico en los que no voy a entrar en
detalles. Hasta hay una máquina expendedora al uso de cualquier
persona. Y cuando digo cualquiera no me refiero a alguien ya adulto.
- Propaganda en la prensa, e incluso una provocadora conferencia
significaba aún más para la campaña.
- Partimos, por tanto, que conseguir un preservativo es
relativamente sencillo y hasta económico. ¡Cuántas veces me han
entrado ganas de acercarme a esos sitios y hacer alguna barbaridad!
(lo malo es que creo que la ley no me lo permite)
- Pero lo que más me preocupa es que el negocio parece que les va
bien. ¡A cuántos están engañando!
- Y ahora llega la señora ministra con una campaña de estas de “sexo
seguro” para vender aún más. Y en Cataluña quieren hacer un
referéndum en cada instituto y colegio para ver si los chavales
quieren que se instale una máquina.
- Lo malo es que los que nos preocupamos por los jóvenes parecemos
de lo más carcas por no apoyar el preservativo. No sé quién les
va a informar de que este método falla demasiado, que si contraes
el virus matas a tu cuerpo, que si separas sexo y amor matas poco a
poco a tu corazón.
- Pero no lo entienden. Quizás esa ministra nunca ha sido capaz de
amar limpiamente, de querer a una persona y tener que demostrárselo
únicamente en la cama.
- ¡Amigo! Por favor, no tapes tus oídos ante la verdad.
Infórmate, fórmate, porque podrás ser libre, no estarás siempre
esclavizado por estas campañas que atacan en donde más nos duele y
nos atrae.
- Ahí está la respuesta para la prevención de la enfermedad: la
formación.
- ¿Por qué se callarán esa parte de la información en la que
pueden dejar de ganar dinero por la venta de los condones?
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