-
- En España hemos desplazado a Dios de las leyes, de la vida
social y hasta, en muchos casos ,de la vida familiar y personal.
Ahora comprobamos con desilusión que no hay Dios que nos ponga de
acuerdo en casi nada. La vida actual, en muchos aspectos del
ámbito político, social, económico, se está
convirtiendo en otra Babel, donde cada uno va a lo suyo, sin
entenderse con los demás . Apenas hay quien busca el bien general
y la unidad. Tantas cabezas, tantos pareceres. Tantas personas,
tantos objetivos. Tantos grupos, tantos intereses. Tantos
partidos, tantas disensiones.Tantas ideologías, tantos
desencantos . Tantas autonomías, tantos egoísmos. Tantas patrias
chicas, o nacionalismos, tantos reinos de taifas. Tan poco estado
y ..¡ tan poca ESPAÑA!.
-
- Cada uno a mirarse el ombligo, cada político a barrer para
dentro, cada partido a lo suyo, cada autonomía a sacar tajada y
el último... Así nos luce el pelo. No iremos muy lejos Mucho
hablar de solidaridad y bien común y los comportamientos
son cada vez más egoístas y provincianos. La España de antes,
una, grande y libre, va dando lugar a taifas, pequeños, cegatos e
insolidarios. Si Dios no lo remedia y los políticos no
reaccionan, vamos por un camino regresivo, que no llevará a
ninguna parte.
-
- ¿Remedio posible?. Cada uno tendrá el suyo. Quien esto
escribe, no tiene otro que el volverse a Dios (CONVERSIÓN)
a nivel personal, familiar y social .Y es que a Dios le tenemos un
tanto preterido y olvidado. Hemos buscado otros sustitutos. Nos
han fallado. Dios es y será siempre el mejor
aglutinante de nuestras personales y comunes aspiraciones.