Involución moral
Luferni
Como un signo de decadencia, se dan brotes de inhumanidad en su
expresión más radical, que es el atentado contra la vida.
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- Se repite la irracionalidad homicida.
- Como un signo de decadencia, se dan brotes de inhumanidad en su
expresión más radical, que es el atentado contra la vida. Y no por
odios particularizados sino se lanza la agresión contra cualquier
vida.
- No es atacar al enemigo o al culpable sino al viviente sin culpa,
anónimo, perdido en la fulanidad. La catástrofe aleatoria, el
disparo sin causa, la explosión inesperada, el bacilo mortífero
transportado y disperso, como un peligro total que se salpica sobre
la multitud.
- Matar parece ser un verbo que se ha empezado a conjugar por
patologías miméticas de influenciables alienados, que expresan sus
desequilibrios urdiendo el crimen ciego y desparramado.
- El respeto a la vida fue siempre un límite configurativo de la
convivencia humana. Traspasar esos límites es poner en circulación
lo que no se vale. Es salirse de las reglas de juego de la
supervivencia colectiva. Una amenaza sorpresiva y enloquecida contra
el instinto de conservación comunitaria.
- La agresión indiscriminada empieza a ser una enfermedad de las
sociedades modernas. Se da en los que ya no esperan una ofensa para
contraatacar a un ofensor sino desatan una destrucción, enemiga de
todos, ahí donde hay algunos.
- Algunas mentalidades trastrocadas, consideran una hazaña lo que
todos los demás catalagorían como una degradación y una vileza.
- Este fenómeno de involución moral se dedica a cancelar la
conciencia y a dar al instinto y a la compulsión el caudillaje de
la conducta. En rechazo de toda comunión, esa violencia vergonzosa
busca para sus semejantes en naturaleza, el dolor y la muerte que,
no pocas veces, aplica también a sí misma, como si se tratara de
contradecir las leyes del universo.
- ¿Qué psiquiatría global podría poner en el diván
psicoanalítico a esta actitud que se manifiesta descarada en el
terrorista y solapada e institucionalizada en una globalización, no
mundial ni solidaria, sino selectiva y excluyente, por avidez de
poder y de tener?...
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