5. Fiebres de
diciembre
Mikel Agirregabiria Agirre
Cuidémonos de los dos extendidos timos navideños: la
‘tontería nacional’ y la ‘ilusión monetaria’.
La “cuesta de enero” se genera en el “consumismo de
diciembre”, cuando se juntan dos tradicionales y generalizadas estafas. En
primer lugar, el ‘impuesto a la pobreza’ en forma de loterías de Navidad y
del Niño, donde gastamos sumas ingentes de dinero que sólo sirven para
crear algún nuevo rico a base de que muchísimos infelices nos hagamos más
pobres.
En segundo lugar, para quienes disponen de la “paga de
navidad”, se produce lo que los economistas denominan la ‘ilusión
monetaria’, por no aumentar el poder adquisitivo a pesar de recibir más
sueldo. Al crecer en masa el salario de la población activa los productos
se agotan antes, por lo que incrementan su precio. En diciembre con una
nómina doble pagamos unos precios doblados en regalos y celebraciones. El
truco es que con más dinero sólo compramos lo mismo.
Mejoremos fácilmente nuestra calidad de vida con dos
simples consejos:
1º Nunca apostemos a ningún juego de azar. Mejor
ingresar el dinero de quinielas y loterías en una hucha que abriremos en
enero para recoger lo jugado en un año. Nos sorprenderemos de cuánto
acumula y de que siempre toca.
2º Guardemos la paga extra hasta que termine la época
de consumo desbocado en la campaña navideña. La misma paga que se evapora
en diciembre, se cuadruplica en las rebajas de enero, cuando bajan
notablemente los precios.
A la familia y a las amistades podemos regalarles desde
este año 2004 una verdadera navidad de calidad, no de cantidad, con
pequeños y originales obsequios hechos por nosotros mismos o buscados con
antelación y cuidado. Recordemos que siempre el mejor regalo es compartir
nuestro tiempo y afecto con los nuestros.
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