9. El
Portal de Belén
El portal de Belén es el que yo hice cuando era niño.
No hay otro portal más hermoso ni que se le parezca. Mi portal de Belén
era como todos los portales pero distinto. Y es que yo quería que el Niño
naciera en mi portal de Belén.
El
portal de Belén es el que yo hice
cuando era niño. No hay otro portal más hermoso ni que se le parezca. El
portal de Belén es una creación infantil, esas creaciones, invenciones,
poesías sin parangón que se te pegan en el alma y jamás se despegan. Mi
portal de Belén era como todos los portales pero distinto. Y es que yo
quería que el Niño naciera en mi portal de Belén.
¿Qué es lo que hace un crío cuando inventa su propio
portal? Se sale al campo a recolectar musgo porque el musgo es ese
material campestre que te indica también la procedencia. El musgo es lo
que se aferra a la dureza de la piedra, del árbol reseco o de lo que sea.
El musgo viene siendo un material casi de alfombra para alfombrar la
rusticidad del invierno. Un nacimiento sin musgo no es nacimiento.
Y no es nacimiento sin ovejas. Las ovejas, lógicamente,
eran las de mi abuela, porque el nacimiento era mío ¿y qué otras ovejas
iba a colocar yo allí si no fueran las de mi abuelo? ¿Qué otros pastos
sino los que pasteaban las ovejas de mi abuelo? ¿Y qué otra iluminación
para el portal sino aquella que inventó mi tío, un farol chiquito colgando
de la puerta del portal?. Desde entonces, las estrellas, para mí, siempre
se me asemejaron a los faroles porque, cuando íbamos por las calles del
pueblo, de noche, sin la luz eléctrica que no existía, todos llevábamos
como luz de guía el farol. Así es que el farol sigue siendo la estrella de
mi infancia que alumbraba al portal y a la vida.
Y el río, ¿por qué un río junto al portal? ¿Y por qué
no? Porque un pueblo sin regato no es pueblo, y mi portal de Belén era mi
pueblo transformado en lugar para el nacimiento. Y las cigüeñas ¿por qué
cigüeñas donde no había cigüeñas? ¿Y por qué no? En mi pueblo las había,
aunque en esa temporada anduvieran por otras latitudes porque San Blas,
cuando la cigüeña verás, no es en Diciembre sino en Febrero. Sea como sea
mi portal tenía cigüeña, y perros que merodeaban, y lobos mansos, y una
minúscula laguna con minúsculos patos, y vacas, y caballos, y burritos
¿cómo no iba a haber burritos en mi portal de Belén?
Mi portal de Belén era una
fantasía religiosa y campesina, quizá idílica, quizá metafórica pero
evidentemente anhelada. Era pobre mi portal de Belén pero era lo
suficiente. Era lo que yo quería que fuera. Y este año, si la vida me
deja, construiré un portal de belén como aquel, porque aquel portal de
Belén era yo y quiero volver a ser niño.
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