3. El
Código DaVinci (3)
Walter Turnbull
Los “documentos históricos” y la tercera mentira.
Los libros “apócrifos”, ampliando un
poquito el asunto antes mencionado, son muchísimos y de muy diferentes
tipos. Los hay piadosos y los hay blasfemos; los hay muy aproximados a la
verdad o a la historia y los hay completamente disparatados; los hay
poéticos y los hay soeces; los hay que contienen doctrinas cuasi-católicas
mal entendidas, otros que contienen otras doctrinas y otros que no
contienen ninguna; los hay muy antiguos y los hay más recientes; hechos
con la intención de informar, con la intención de divertir, o con la
intención de engañar; los hay, finalmente, bienintencionados y
malintencionados. Lo único en lo que todos coinciden es en que su
veracidad no es confiable y en que su doctrina no coincide con la doctrina
de Cristo encomendada a la Iglesia. Los que sí coinciden y sí son
confiables son solamente 27, como ya habíamos mencionado: los 27 del Nuevo
Testamente de la Biblia católica. Muchos -de los apócrifos- fueron
escritos, como ya hemos mencionado, con el fin de promover a un grupo
sectario o a intereses particulares.
En el caso de “El Código DaVinci”, Dan
Brown cita libros escritos en su mayoría por los seguidores del
gnosticismo, como si fueran documentos confiables. En una nota al
principio del libro, declara: "todas las descripciones de arte,
arquitectura, documentos y rituales secretos en esta novela son
fidedignas". Esto, en primera, es falso: el libro contiene muchos errores
en estos campos. En segunda, suponiendo que lo fueran, eso no implica que
también sean fidedignas todos los acontecimientos, insinuaciones,
conjeturas, dogmas, acusaciones, interpretaciones y alucinaciones que trae
a colación. Y el problema es que muchos editores, críticos, vendedores, y
algún lector desprevenido, han caído en la trampa y han creído todo lo que
el libro afirma.
Lo que estamos viendo equivale a que, en
el año 3,704, queriendo desprestigiar a la Iglesia, alguien escribiera una
novela usando como información el libro “El Código DaVinci”, de Dan Brown,
escrito en 2,003, o un libro de texto gratuito de historia oficial
mexicana, y afirmara (o creyera) estar usando documentos históricos sobre
la realidad de la Iglesia católica.
La tercera mentira -de las 4 básicas- es
la más creativa y poética. Dice que Jesús -según las teorías de los
gnósticos del s.II y los newagers feministas del s.XX-, necesita una
contraparte femenina que lo complete, y que esta consorte habría sido
María Magdalena. "Jesús era el primer feminista. Pretendía que el futuro
de su iglesia estuviese en manos de María Magdalena", y ella fue la
verdadera heredera de la Iglesia Católica de Cristo, pero he aquí que fue
suplantada por el "celoso y sexista de Pedro" (así lo describe el libro) y
tuvo que huir a Francia. La novela presenta a los apóstoles como seres
invadidos por los celos debido a la cercanía de su Maestro con María
Magdalena.
"Constantino y sus sucesores masculinos
conducen al mundo desde el paganismo matriarcal hasta la Cristiandad
patriarcal mediante una campaña de propaganda que demonizó lo sagrado
femenino, eliminando a la diosa de la religión moderna." Como
consecuencia, "la Madre Tierra se ha convertido en un mundo de hombres, y
los dioses de la destrucción y la guerra se toman su tributo. El ego
masculino ha pasado dos milenios sin equilibrarse con su balanza femenina…
una situación inestable marcada por guerras alimentadas con testosterona,
una plétora de sociedades misóginas y una creciente falta de respeto por
la Madre Tierra".
Estamos de acuerdo en que muchos de los
males de la humanidad hoy en día, provienen de actitudes de prepotencia y
belicosidad, parientes del machismo, más frecuentes en los hombres que en
las mujeres y erróneamente relacionadas con la masculinidad. Y estamos de
acuerdo en que los hombres han dominado a la mujer en la mayoría de las
sociedades la mayor parte del tiempo, y que esto es muy lamentable y ha
sido muy perjudicial.
Lo que no podemos creer, es que la culpa
de esta situación la tenga la Iglesia católica debido a su acérrimo
machismo. Hombre, qué bueno fuera que la Iglesia tuviera tanta influencia.
Más de esta fascinante infamia en el
próximo capítulo. |