1. Carta a mi yerno evangélico
Mi muy amado yerno:
Dios te
bendiga. Antes que todo, quiero
agradecer tu franqueza al expresar tus preferencias y reservas religiosas.
Escribir es tan bueno, porque puede uno expresarse con sinceridad y vaciar
en el papel lo que está contenido en el corazón y que ya no se quiere
mantener ahí. Precisamente esa es la razón por la que también he querido
hacer lo mismo.
Gracias a todo esto que ustedes están viviendo, yo
también he sido inquietada a indagar más acerca de mi propia fe cristiana.
Te pido perdón por lo tarde de mi respuesta, pero quise hacerla con mucha
calma y asegurarme de no dejar en el tintero lo que deseaba expresar.
Con relación a tu carta, personalmente
no me parece que lo que esté en conflicto sea tu religión o tus creencias,
sino la actitud que has adoptado ante la posibilidad expresa de que mi
Hija se una a ti en el sacramento del matrimonio por la Iglesia Católica.
Aunque no entiendas lo que es un Sacramento, sé que conoces que casarse
por la Iglesia Católica no obliga al cónyuge no-católico a cambiar de
iglesia ni de religión; tu NO PIERDES NADA NI TE COMPROMETES A
NADA (el compromiso solamente
consiste en aceptar que los hijos procreados entre ustedes sean educados
en la fé católica).
Por otro lado, de no casarse por la
Iglesia Católica, Mi Hija SI PIERDE EL PODER PARTICIPAR DEL
SACRAMENTO DE LA EUCARISTIA (Comunión) Y DE LA RECONCILIACION (confesión).
Ojalá algún día pudieras comprender nuestra fe (aunque no te convirtieras
a ella), para que jamás seas piedra de tropiezo en el camino de alguien.
Si Mi Hija no es obstáculo en tu salvación, ¿porqué insistes en serlo en
el de ella? Ella, que no profesa tu doctrina, participa contigo sin
inconvenientes de un culto no-católico; sin embargo, tú jamás has hecho lo
mismo con ella de acompañarla a la Santa Eucaristía. No entiendo.
Date cuenta, querido mío, que tu sigues
tu conciencia de querer
seguir tu tradición pentecostal y ella también quisiera hacer lo propio de
seguir el Evangelio completo dado por Jesucristo. Las diferencias de fe
entre nosotras y tú no son reconciliables, lamentablemente. Y aunque
personalmente conozco una pareja de credo mixto casada por la Iglesia
Católica, son personas de mucha madurez emocional y espiritual. Lo que yo
veo en ustedes, es que: (1) Mi Hija, católica sólo de tradición,
desconociendo a fondo su propia fe y deseando ardientemente aprenderla, no
desea imposición de nadie sobre el tema en este momento, y (2) Tú con una
idea prejuiciada sobre nuestra fe, tan equivocado que no me parece que
vaya a ser posible cambiarte el chip de programación
(a menos que sea un trabajo directo del Espíritu Santo).
Para un católico que vive auténticamente
su fe cristiana, su fuente primordial de gracia santificante es la
Comunión con Cristo recibiendo su cuerpo y sangre en la santa Misa tal
como él la estipuló.(Jn 6,48; Jn 6,54: Lc 22,19: Hech 2,42;1 Cor 10,16-17;
1 Cor 11,23, más explicación sobre todo ello tu sabes que puedes leerla en
www.defiendetufe.org/Eucaristia.htm) Lamentablemente, ni lo entiendes ni
te importa pues aunque estés apartando a tu novia de esa fuente, insistes
en encontrar un punto medio sobre este sacramento en cualquier iglesia
protestante-pentecostal, cuando eso no existe.
Puedo entender que te aferres a tu posición por querer ser fiel a tu
doctrina, pero si con ello no
estás comprometiendo tu alma, ¿de qué estamos hablando? Señalas en tu
carta por prejuiciar contra los pentecostales y tu anti-católicismo es
mucho más marcado aún.
Mira querido yerno, siempre he insistido
con Mi Hija que el noviazgo es una etapa para descubrirse;
desviarse de esa fase es dejarse llevar por la pasión, cubriendo los
defectos que deben ser identificados, planteados y resueltos desde el
principio. Dices en tu carta que enfatizas en las cosas que ustedes
profesan juntos ya que eso los enriquece, pero que las cosas que los
separa las dejas a un lado porque no edifican.
Una persona madura, con entendimiento y dirigida por el Espíritu
Santo como mencionas que ustedes
son, reconocería que en lo primero
que tienen que trabajar es
con todo aquello que los separa pues, de lo contrario, esas mismas cosas
los podría DESTRUIR más
tarde.
Nadie
tiene derecho de obligar a nadie a casarse por la iglesia que no quiera,
pero como me consta por Mi Hija que has buscado alternativas para evitar
que la boda tenga que ser por la nuestra, voy a tomarme el atrevimiento de
exponerte porqué mi esposo y yo desearíamos entregarte a nuestra
hija en la Iglesia Católica. Al mismo tiempo, para que nos permitas
exponerte por qué no es lo mismo la Iglesia Católica que
cualquiera otra:
•
Me parece que el fondo de todo esto es que, según tus creencias
religiosas, para ti puede haber Cristo sin que tenga que haber una iglesia
visible, sin un cuerpo de creyentes constatable a los que podamos señalar
para corroborar datos acerca de Él. En otras palabras, (con el mayor de
los respetos que me merece un hombre tan inteligente como tú), la
dificultad está en una deficiencia eclesiológica de tu parte. Por eso,
cualquiera que oye esta opinión antieclesiológica (que gusta mucho hoy en
día, por lo atractivo que pudiera ser una religión sin criterio fijo de
autoridad), se siente atraído por lo sencillo y manejable del argumento "sólo
Cristo salva. la Iglesia no importa "
. Pero la verdad es que ese argumento no es sino una verdad a medias.
No es que estés completamente equivocado, es que te falta un
poco más de camino bíblico por
recorrer.
•
Jesucristo
fundó una sola Iglesia (en
singular). “y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia“, (Mt 16, 18). Pero
no se trata sólo de que edificara, estableciera o fundara una iglesia nada
más, sino de
todo el contenido salvador que ella encierra. Mateo usa la palabra "ekklesía",
de la que proviene la nuestra: "iglesia". Mateo traduce también el término
hebreo "asamblea", que en el AT se traduce por "congregación", para
designar al pueblo elegido por Dios. Cuando Mateo escoge ese término, él
designa la comunidad mesiánica y al usarlo paralelamente con "Reino de los
Cielos", indica que la comunidad donde reinará el Hijo de David comenzará
ya en la tierra como una sociedad organizada.
Para interpretar ese texto es necesario entenderlo en su perspectiva judía
de pueblo específico, reino geográfico, asamblea de hombres y mujeres
concretos. La asamblea del Antiguo Pacto se re-constituye en Cristo, como
un redil junto con los
gentiles y de ahí surge el único rebaño de Dios (Jn 10, 16): "y oirán mi
voz; y habrá un rebaño, y
un pastor".
• Tanto así, que el Nuevo Testamento no repara en
reconocer la importancia de esa Iglesia establecida por el Señor, por
ejemplo:
Ø
Los
seguidores de Cristo son uno con él (Gal 3, 27-28)
Ø
La
Iglesia es la plenitud de Cristo (Ef 1, 22-23)
Ø
El Señor
comparte su gloria con la Iglesia (¡ !) (Jn 17, 22)
Ø
A él se
le da gloria en la Iglesia (Ef 3, 21)
Ø
La
Iglesia sobrevive a los poderes del infierno (Mt 16, 18)
Ø
La
columna y fundamento de la verdad es la Iglesia (1Tim 3, 15)
Ø
La
Iglesia es el cuerpo de Cristo (1 Co 12, 12-29)
Ø
Cristo
organiza y da cohesión a su cuerpo (Ef 4, 16)
Ø
La
Iglesia es la Esposa de Cristo por ende inseparable de Él (Ef 5,25;
Mt19,5-6)
Como ves, aquí hay más diferencias entre
nosotras y tú de las que yo quisiera admitir, porque si bien podrías estar
de acuerdo con estos elementos de establecimiento y unidad, tú prefieres
enfatizar el aspecto espiritual, invisible, cósmico; pero para nosotras
estos aspectos, que son muy ciertos, tienen que tener una constancia
física, corroborable, que se pueda afirmar como un punto de referencia.
Esto significa que la Iglesia es visible.
Tiene que serlo para que halla un punto de referencia sobre una misma
verdad y norma de vida para cuando el Señor no esté presente físicamente (Mt
28, 20; Jn 16, 13; 21, 25; Hch 2, 42).
Creemos que es así
porque no todo puede estar en un libro (Jn 21, 25), y este hecho es el que
da margen a la diversidad de interpretaciones de la Biblia. Tal y como
pasa con la Constitución de cualquier país, cuando no habla explícitamente
sobre algún caso a resolverse, entonces tiene que intervenir la
interpretación de una autoridad formal (Ej., Corte Suprema). Eso mismo
pasa con los grupos religiosos y la Biblia. Y aunque esto se puede
entender, el problema consiste en que a veces no están conscientes de que
funcionan como un magisterio eclesiástico. Tal parece que no es
absolutamente posible depender de un libro y entonces es cuando
reconocemos que hace falta el Espíritu. En los capítulos 14 al 16 de San
Juan se nos promete un Espíritu que va a acompañar a los seguidores de
Jesús cuando éste no esté. En Juan 15, 26, dice que el Espíritu
dará testimonio de Jesús.
En Juan 14, 26, dice que el Espíritu es un acompañante que
les enseñará todo acerca del Señor.
En Juan 16, 13, dice que el Espíritu guiará a los seguidores
de Jesús a la verdad completa.
Pero si Jesús estaba con ellos y les había enseñado ya lo que quería que
escribiesen 30 años más tarde, ¿no estaban esas cosas resueltas ? NO.
Jesús quería seguir revelándose a ellos (la Iglesia) y por eso en Mt 28,
20, y en Mt 10, 40, así como en Lc 10, 16, el Señor es capaz de decir "el
que a vosotros recibe, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al
que me envió".
En el Nuevo Testamento contemplamos
una misma Iglesia con un mismo Espíritu enseñando una misma
verdad. Para los apóstoles esto era
importante, porque cualquier error en la fe y la doctrina terminaba
apartando a los fieles de Cristo mismo (1Jn 4, 1-6; 2Jn, 7-12; Jn 3, 16,
etc.). De ahí que afirmamos una Iglesia Apostólica
(Hch 2, 42; Jn 20, 21; 15, 16; Lc 22, 29-30; Mt 16, 18; Jn 10, 16; Lc 22,
32; Jn 21, 17), con autoridad
(Mt 28, 8-20; Jn 20, 23; Lc 10, 16; Mt 28, 20), perpetua
(Is 9, 6-7; Dn 2, 44; Dn 7, 14; Lc 1, 32-33; Mt 7, 23; Mt 13, 24-30; Mt
16, 18; Jn 14, 16; Mt 28, 19-20), infalible
(Jn 16, 13; Jn 14, 26; 1Tim 3, 15; 1Jn 2, 27; Hch 15, 28; Mt 16, 19). Y en
adición a esto, ese Espíritu debe referirnos a una unidad completa que
testifique la verdad acerca de Jesús. Te invito a que te refieras al
pasaje de San Juan 17, 18-26, el cual es sumamente importante de la
Biblia. Se trata de una conversación dentro del ser mismo de Dios; la
segunda persona de la Santísima Trinidad le habla a la primera persona de
esa misma Esencia divina. El Señor ruega porque su Iglesia permanezca
unida y pide una unidad semejante a la que existe entre él y el Padre, con
el propósito de que el mundo crea en él (Jesús). ¿Ves que es necesario que
el mundo vea el testimonio corroborable de un cuerpo de creyentes unido,
como condición necesaria para que haya fe? La visibilidad de la
Iglesia fue mandada y querida por Cristo (vv. 21 y 23). Discúlpame, pero
tu creencia, al igual que la de muchos hermanos evangélicos, de que la
Iglesia no sirve y da lo mismo pertenecer a cualquiera no es bíblica
y por ello no es compatibe con la Palabra de Dios.
•
En segundo lugar, la
Iglesia es necesaria como punto de referencia por su apostolicidad.
En el libro de los Hechos vemos como la Iglesia primitiva perseveraba
todos los días en la doctrina de los apóstoles (Hch 2, 42). En el capítulo
5 se afirma que mentirle a un apóstol es mentirle al Espíritu Santo (vers
9); y en el capítulo 6 son los apóstoles los que tuvieron que poner el
orden en la iglesia. Refiérete a la controversia que se plantea en el
capítulo 15, en donde a Pablo y a Bernabé se les presenta un gran problema
doctrinal… ¿y cómo lo resolvieron? Ellos no abrieron la Biblia para
encontrar la solución, ellos se refirieron a los Apóstoles y celebraron en
Jerusalén el primer concilio de la Iglesia, y la resolución de ellos fue
como un dictamen del Espíritu Santo (versículo 28). Porque el criterio de
autoridad en el Nuevo Testamento es apostólico.
•
En el mundo religioso de hoy día,
la Iglesia es necesaria. Con
sobre 30,000 denominaciones cristianas que existen actualmente, muchas de
ellas enseñando "verdades" contradictorias entre sí, argumentando basarse
en la misma Escritura y en un mismo Espíritu, no pueden ser la verdad de
Jesús (Ef 4, 1-6; Jn 14, 26; 15, 26; 16, 13; 17, 26).
Mi Hija y yo estamos convencidas de que la evidencia
bíblica, el sentido común y la historia nos señalan a la Iglesia Católica
como la única y verdadera Iglesia de Cristo. De hecho, ningún hermano
no-católico podría negar que la Iglesia Católica se mantuvo diciendo y
estableciendo la verdad, aún después de sus consabidas dificultades con el
Imperio Romano desde el Siglo IV, sobre la Trinidad (Nicea 325), la
personalidad Divina de Cristo (Efeso 431), la Divinidad del Espíritu Santo
(Constantinopla 381) y hasta el canon bíblico (Cartago 493 y Roma 497). En
adición, todas estas verdades contradicen la hipótesis anti-católica de la
corrupción de la Iglesia por Constantino y el Edicto de Milán del 313. Si
la Iglesia hubiera apostatado, como ustedes lo afirman, entonces la Biblia
que ustedes usan NO tiene valor pues fue esa misma Iglesia católica quien
en ese tiempo decidió cuales libros eran Palabra de Dios.
Y aquí nos encontramos mi hija y yo en
este momento en el que nos batimos con un joven al que queremos tanto, y
nos cuestionamos muchas cosas. Te darás cuenta, amado mío, después de
repasar estas líneas, de que estamos conscientes de la necesidad de la
Iglesia y de que la amamos profundamente PORQUE CREEMOS EN EL MISTERIO DEL
CUERPO DE CRISTO, que nos comunica toda la Biblia. Hubiéramos preferido
otra realidad, pero el Señor lo dispuso así. Hay cosas que nunca
comprenderemos del todo, como por ejemplo, ¿porqué el Señor señaló a Pedro
como el primero (para mí Juan era mejor)? ¿porqué escogió a Judas
Iscariote como tesorero, si de seguro Mateo (que era contable profesional)
le hubiese resultado mejor? ¿porqué no hizo que la Biblia fuera suficiente
? ¿porqué no se limitó a poner sólo gente santa y perfecta en la jerarquía
de la Iglesia Católico para hacernos el trago menos amargo? Sólo se me
ocurre una respuesta a estas preguntas: EL ES EL SEÑOR.
Todo lo que te he escrito anteriormente
es para que entiendas porqué para nosotros no es lo mismo entregarte a Mi
Hija en cualquier otra iglesia. No podemos desvincular a Cristo,
la fe, la salvación y a mi familia de la Iglesia.
Es entendible que un no-católico piense que hay posibildad de opciones en
cualquier otra Iglesia, pues tienen un criterio de autoridad que no es
fijo. Pero nosotros, sí lo tenemos. Por eso creemos que nos
jugamos la vida eterna si claudicamos elementos de fe que estamos seguras
que son inseparables del misterio-Iglesia que te he tratado de explicar
aquí. Por eso, no es posible para nosotros reconocerle a otro grupo, que
no podamos identificar con esta Iglesia, los poderes que creemos Jesús le
delegó a una sola iglesia, unida, visible y necesaria.
Por ejemplo, el milagro de la presencia real-sacramental
en la Eucaristía (milagro éste que las Iglesias pentecostales no creen);
el poder para perdonar pecados que Jesús delegó a sus apóstoles
(Jn 20, 22-23); o el celibato
por amor al reino de los cielos (Mt 19, 12), etc. etc. etc.
Estimado yerno, espero que la carta que te he escrito
sirva para que veas nuestros puntos de peso (aunque no estés de acuerdo,
ni los aceptes; no es mi interés imponer el Evangelio completo a quien amo
intensamente y a quien respeto sus creencias y preferencias teológicas.
Eso es obra del Espìritu en el corazón humilde que le acepte. De corazón
te doy las gracias por esta oportunidad de crecer en la fe junto a ti.
Espero que continuemos en este proceso de crecimiento y que pueda
repercutir en un sano y verdadero desarrollo espiritual de todos. Por
favor, permítenos dialogar contigo; déjanos demostrarte que habemos
Católicos despiertos, viviendo una vida cristiana plena en Cristo hoy,
pero te suplico recuerdes que para nosotros, como cristianos que somos,
nos es imposible entender a Cristo fuera de la Iglesia que él mismo nos
dejó y que fue comprada con su propia sangre(Ef 5,25): La Católica.
Recibe un beso y un abrazo y que Dios te bendiga. Con
todo mi amor,
Tu suegra
***Los nombres se han omitido o cambiado por respeto a
los involucrados. (La autora de esta carta es actualmente Misionera de la
Palabra de Dios). La información que ella comparte en su carta y otros
temas de defensa de la fe la puedes encontrar en
www.defiendetufe.org
y en
www.defiendetufe.com |