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7. La tortilla

Adolfo Carreto / www.avmradio.org  

Ese pulso planificado que se le quiere echar al gobierno de turno no ha sido producto de las bases; eso ha sido políticamente orquestado inclusive contra una buena mayoría de feligreses.

Me temo que al cardenal Rouco Varela se le está volteando la tortilla. Me temo, igualmente, que ha confundido la estrategia. Y es que cuando uno se mete en terrenos que no son de su incumbencia, me refiero a los terrenos políticos, creyendo estar apoyados por políticos o partidos políticos que se han salido de su competencia política para inmiscuirse políticamente en asuntos religiosos, el asunto no funciona. Rouco Varela, además, no ha sabido rodearse de asesores. Esa cara de hombre malo que pone no concuerda con su investidura. Un cardenal como Rouco Varela que ha querido durante años hacer tanto “bien” religioso a los políticos de su afinidad ha tropezado ahora en su misma piedra.

La Conferencia Episcopal Española por él comandada, a pesar de su enfermedad, se ha encontrado con el traspiés de varios de sus propios integrantes, quiero decir, obispos, amén de teólogos de no poca monta, amén de sacerdotes de no pocos barrios, amén de feligreses de a pie que se ofenden en su fe cuando Rouco Varela les dice que no son auténticos creyentes.

Nadie sensatamente cree en España que ese pulso planificado que se le quiere echar al gobierno de turno haya sido producto de las bases, de los feligreses; eso ha sido políticamente orquestado inclusive contra una buena mayoría de feligreses. Y ahora buena parte de la jerarquía comandada por Rouco Varela no sabe ni puede dar marcha atrás. Si da marcha atrás, ¿qué respuesta tiene para todos esos feligreses, que con toda seguridad no van a ser mayoría, si no al tiempo, que ha intentado movilizar? Pero lo que es peor ¿qué respuesta tiene para todos esos feligreses, católicos convencidos, sacerdotes convencidos, obispos convencidos, que no apuesta por este enfrentamiento que la Conferencia Episcopal Española está interesada en patrocinar?.

Ya no importan tanto los temas en discusión, todos ellos discutibles en una sociedad pluralista; lo que ahora parece importar es el enfrentamiento, en ver quién gana el pulso. Vamos a ver si la Iglesia Española tiene tanto poder como cree tener, me refiero a tanto poder de convocatoria en estos temas en la que la mayoría de los católicos españoles, al tenor de las encuestas, no creen. Y si no es así, el resbalón va a ser catastrófico para la Jerarquía. No digo para la Iglesia, no, sino para la jerarquía. Y pienso que es cierto lo que el señor cardenal predicó en La Almudena días recientes: “vivimos momentos difíciles de una crisis cultural, humana y espiritual” que, aunque él se la achaca a los otros es muy bien achacable también a la Jerarquía. No me gusta este asunto.

 
 

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