8. Los bárbaros
No estoy en absoluto de acuerdo con a declaración del
obispo Juan Antonio Reia Pla en contra de los musulmanes.
No me
está gustando absolutamente nada
esto. Nunca me gustó echar leña sobre el fuego, atizar el rescoldo cuando
no es menester, porque se puede provocar un incendio innecesario. Y no
puedo estar de acuerdo con las apreciaciones del obispo de la diócesis de
Segorbe-Castellón, Juan Antonio Reig Pla, cuando se atrevió a decir
públicamente, en un canal de televisión, esta desconcertante queja: “Sólo
los pueblos bárbaros serían capaces de destruir los pilares sobre los que
se asienta la civilización occidental, que ha sido la civilización forjada
por el cristianismo. Si estamos provocando la destrucción de los
embriones, destruyendo el matrimonio, introduciendo el repudio con la
agilización del divorcio, esto no es propio de nuestra cultura, es propio
de la cultura musulmana”.
La verdad, monseñor, usted se pasó ¿Quién le dijo a
usted que esa es doctrina de la cultura musulmana? ¿O es que lo que usted
quiere decirnos es que el actual gobierno es también musulmán? ¡Hasta ahí
podíamos llegar! Con toda honestidad, estamos perdiendo la brújula. Estoy
sospechando que hay alguien interesado en desviar a la opinión publica, en
dividir a la opinión pública, en enfrentar a la opinión pública.
Estoy seguro que Reig Pla va a rectificar. Rectificar,
en estos casos, equivale a decir: yo no quise decir eso, me han
interpretado mal, están sacando las declaraciones de contexto, los medios
de comunicación están empeñados en no precisar. Frases más o menos como
éstas. Porque eso de diagnosticar que la cultura musulmana es una cultura
de “pueblos bárbaros” es un irrespeto para miles de millones de musulmanes
muy cultos.
¿Que los hay incultos? Sí. Tantos como católicos. ¿Qué
los hay empeñados en fomentar la barbarie? Sí, tantos como católicos. ¿O
es que no hay católicos terroristas? Eso de que el género humano, incluida
gran parte del género humano católico, sea bárbaro porque no piensa como
el señor Juan Antonio Reig, es una falta de respeto, un insulto, un
complejo de superioridad que no cuadra con su investidura.
¿Será mucho pedir que el arzobispo Rouco y quienes lo
secundan no tengan palabras para matizar estas insensateces? ¿Será que
ahora la nueva técnica de la predicación jerárquica sea la de atizar la
candela y no la de poner orden donde hay que ponerlo? ¿Qué más le da a
usted que el presidente del gobierno vaya a ver la película que le dé la
real gana? ¿O también tienen que elegirnos las películas que deseemos ver?
Porque, por quejarse, el obispo de Segorbe-Castellón se queja de que el
presidente del gobierno y varios ministros hayan ido a ver la película de
Almenábar. ¿Será porque este apellido, Almenábar, suena muchísimo a árabe?
Por favor, no tropiecen tanto para no hacernos caer.
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