8. Carta de una
misionera
P. Miguel Rivilla San Martín
Cada vez me hace mas daño, y me quema dentro la
injusticia y la diferencia entre los dos mundos en los que vivimos. ¿Por
qué?
He recibido carta de una misionera salesiana que lleva
treinta años en Mozambique trabajando con los más pobres. Con gran
esfuerzo por su parte y ayuda de buenas personas ha abierto una escuela
para niñas huérfanas. Sus padres murieron al contraer el sida y han sido
recogidas por las hermanas, que lo son todo para ellas.
He aquí cómo describe sor Lucilia la situación en que
se encuentran: "Hoy he estado en la escuela de nuestras pequeñitas... Que
tristeza. Todas sentadas en la tierra, las paredes eran unos pocos palos y
el techo una hojas de palmera. Cada vez me hace mas daño, y me quema
dentro la injusticia y la diferencia entre los dos mundos en los que
vivimos. ¿Por qué?.. Porque todos las niñas que estaban en la escuela no
tenían zapatos en los pies, las camisetas eran prácticamente tiras, y
todas tenían ojos de hambre.
Me quedo impotente ante todo lo que cada día veo, y me
veo a mi misma distante de ellos, porque yo aún tengo un trozo de pan para
comer, jabón para lavar mi bata blanca, y tantas otras cosas que ellos no
tienen.
Bueno, los excluidos del bienestar, subsisten y viven
careciendo de lo más necesario. La técnica continúa lejos, en el primer
mundo, produciendo bienestar, confort y abundancia. Nuestros huérfanos
cuando tienen un cuaderno ya son felices...
Perdona, no quería ir por aquí pero ya ves... no puedo
compartir lo que no vivo. Las lluvias tardan en venir y sin ellas no
tendremos comida. Espero que este calor se desdoble en agua para mi
pueblo"..
Hasta aquí la carta de la misionera. Sobran los
comentarios
Si algún lector quiere contactar y aportar su granito
de arena a solucionar alguna de las muchas necesidades de las hermanas
misioneras , puede hacerlo a estas señas:
Sor Lucilia Teixeira. Salesiana
Av. Julius Leyere 534
MAPUTO. Mozambique
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