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9. El idealismo de Zapatero

Miguel Rivilla San Martín

No sería mucho pedirle al señor Zapatero que se dedicase un poco más a arreglar la unidad de España, su principal deber constitucional, y se dejase de cumbres borrascosas y alianzas frustrantes.

Apenas hay quien lo entienda. El señor ZP se reúne con líderes hispanoamericanos y propugna “la alianza de civilizaciones”. Se ha quedado un poco corto. Podía haber propuesto, para los mismos efectos prácticos y de propaganda, “la alianza de las galaxias o de los mundos”. Por grandilocuencia y alimentar ilusiones que no quede.

Mientras tanto, aquí en España, los minifundios, los reinos de taifas, las divisiones, las nacionalidades, los nacionalismos, las autonomías, y “las autonosuyas” se están convirtiendo en un sistema parcelario, donde priman los intereses de cada uno y la solidaridad brilla por su ausencia.

Al paso que vamos de España no va a quedar ni el nombre, ante el cabreo de muchos, la indiferencia de no pocos y los gestos grandielocuentes del señor Zapatero.

No sería mucho pedirle que se dedicase un poco más a arreglar la unidad de España, su principal deber constitucional, y se dejase de cumbres borrascosas y alianzas frustrantes.

 
 

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