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1. El Matrimonio y la Palabra

Pablo Vázquez Pereira

Para construir un hogar feliz, a imagen del de la Sagrada Familia, resulta imprescindible la comunicación entre los cónyuges.

Asistí, hace algunos meses a la conferencia-coloquio que, en Ourense (España), pronunció D. Pedro Matas, experto en orientación familiar. El conferenciante, que tiene en su haber una dilatada trayectoria profesional y académica, habló sobre “Las relaciones conyugales: Raíz de la educación de los hijos”. Con el rigor científico que lo caracteriza y con una amenidad que celebramos -y aun reímos- todos los presentes, el profesor Matas recordó la importancia del matrimonio, ofreció una serie de pautas para salvar las dificultades que puedan suscitarse en su seno, e incidió, de manera especialísima, en lo fundamental que resulta la comunicación entre los cónyuges para construir un hogar luminoso y alegre.

Mientras el conferenciante desarrollaba este último aspecto, recordaba yo unas declaraciones de Martín de Riquer, Premio Príncipe de Asturias. Decía el prestigioso medievalista: “Cuando alguien me viene a comunicar que se casa, yo le pregunto: Usted y su novia, ¿tienen tema para hablar durante cincuenta años? Porque si no, déjenlo correr...”.

Eso es, al fin y al cabo, lo que cuenta: Tener tema para una conversación sincera que, hecha de palabras y silencios, está llamada a prolongarse durante toda una vida.

El asunto no es baladí, habida cuenta de que, como venía a recordar el profesor Matas, en ello va la felicidad de los esposos y, por ende, la de sus hijos. Y es que, como escribiera Ugo Borghello, “cuando se trae un hijo al mundo, se contrae la obligación de hacerlo feliz. Para lograrlo (...) existe, sobre todo, el deber de hacer feliz al cónyuge”.

 
 

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