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2. Laicismo y progres

Alejo Fernández Pérez

Mariano Rajoy ha dicho que “el Gobierno socialista español ha elegido como enemigos a la Iglesia, a los católicos, a EE.UU. y a los jueces”. ¿Significa esto que el Partido Popular -PP- está básicamente de acuerdo con la doctrina y la moral de la Iglesia Católica?

Lo laico y la laicidad son algunas de las armas preferidas para atacar a la Iglesia. Pero, para empezar, ¿Cuáles son los verdaderos significados de estas palabras?:

Laico es el nombre que damos a todo cristiano que no sea sacerdote o fraile. Llamamos enseñanza laica a la que prescinde de toda instrucción religiosa. ¿Se puede prescindir de la enseñanza de la historia?

Recibe el nombre de Laicismo, a la “ausencia o indiferencia oficial” ante lo religioso. También se llama laicismo a la doctrina favorable a esa ausencia de influencia religiosa. El Laicismo, en su aplicación, ha dado lugar a dos ramas: una, la de naciones como USA, acorde con las definiciones anteriores y sin más problemas; otra, la de ciertos gobiernos progres, que tratan de “eliminar de la sociedad” toda influencia religiosa en la cultura, la enseñanza, la obediencia y la moral proveniente de cualquier Credo o Religión.

Un estado aconfesional es el que “no toma partido por ninguna religión”. No tomar partido no autoriza a combatirlas, despreciarlas ni insultarlas. Nuestra propia Constitución obliga a los poderes públicos a tener en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española (art. 16.3)

No conviene olvidar que, de esta mentalidad laicista, racionalista y materialista, se derivó de forma subliminal un integrismo totalitario y antidemocrático que empezó por suprimir la confesionalidad, para organizar después una sociedad sin Dios. Los frutos fueron el marxismo-leninismo y sus primos socialista, más o menos marxistas, con las consecuencias de todos conocidas

Tampoco podemos decir que en la enseñanza española el gobierno actúe con un laicismo honesto, ni democráticamente, ni que sea aconfesional, ni que respete la voluntad de las mayorías, ni que los padres puedan elegir la enseñanza que deseen para sus hijos. Por supuesto, estas actuaciones siempre se presentan con piel de cordero, y con la democracia y el consenso por delante, para encubrir vulgares comportamientos dictatoriales.

Si estamos en democracia y los católicos somos mayoría “¿Por qué tenemos que pagar con nuestros impuestos una enseñanza laica que imponga sectariamente memeces progres y donde se oculte, por ejemplo, el enorme impacto civilizador de la religión en la Historia de la Humanidad?”

El Cardenal Ratzinger recuerda que «La Iglesia ha fundamentado la laicidad del Estado en el que los cristianos convivan en libertad, con los exponentes de otras convicciones». Ya Pío XII hablaba de una sana “laicidad del Estado”. Así entiende la Iglesia católica la laicidad. Luego por parte de la Iglesia no hay oposición a un laicismo sano, no empapado de anti-religiosidad agresiva y gratuita.

Sin embargo, y desde hace cien años parece que la única ocupación de los progres en España es darles palos a la Iglesia e intentar socavarla utilizando para ello todos los medios: mentiras, propaganda falaz, medias verdades, amenazas, y su particular laicismo. El laicismo es una de sus armas preferidas para combatir a la Iglesia, a la enseñanza y a la familia como principales enemigos a batir para la implantación de una sociedad sin Dios. No es de extrañar que, en esta ocasión, la inveterada prudencia de la Iglesia, cansada , harta de tantos engaños y sin confianza alguna en este gobierno quiera salir a la calle. En el gobierno hay gentes de las de “Si empujo y está blando sigo empujando; si empujo y está duro, reculo” Acostumbrados a lo blando, los progres no recularán hasta que lo encuentren duro.

El diputado Llamazares, comunista, después de decir que el reciente lobby de diputados laicistas no va contra nadie, calificó la acción pública de la Iglesia de “cruzada dogmática, intolerante y errónea”. (¿Hay algo más dogmático, intolerante y erróneo que la ideología o religión comunista?) Y respecto al PP, dijo que son “ruines y fanáticas” las declaraciones de su secretario Ángel Acebes, que llamó “payasada” a los recientes “bautizos civiles” de Cataluña. Y ¿De qué otra manera se podrían llamar? Ésta es la forma como siempre han entendido algunos progres la democracia, el talante, el diálogo, el consenso y la tolerancia. Parece ser que ya no se trata de comandar la vanguardia del proletariado sino de tocar poder y hacer caja a cargo del Estado y de los contribuyentes, para poder vivir como dioses en una sociedad sin Dios, donde Cristo no les haría sombra.

Ante esta situación ¿Qué hacemos los españolitos de a pié? Y sobre todo ¿Qué hace el PP? Saben que los votos de los católicos y simpatizantes, si aciertan movilizarlos, son muchos más que los de los progres. Mejor será que “ponga pié en pared”, porque “…a los tibios los vomitará el Señor de su boca”. Sus respuestas al PSOE en esta materia ¿Significan que el PP está básicamente de acuerdo con la doctrina y la moral de la Iglesia Católica? ¿ O sólo un poquito? Convendría que lo aclarasen, pero por favor, que no conteste el señor Gallardón.

 
 

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