7.
Senado y lenguas autonómicas
Alejo Fernández Pérez
Lo que nos faltaba. Aparece un tal señor, D. Javier
Rojo, presidente del Senado para más INRI , y nos propone que : “Nos
atemos los machos” pues cada nacionalidad debe hablar en su lengua. Por lo
menos en Catalán, Vasco y Gallego. Lo de Valenciano ya veremos. Mientras
el señor Rojo hablaba unos senadores cazaban moscas y otros dudaban entre
reírse o llorar.
Parece ser que hay una lengua común en España: el
castellano, que hablan y entienden cuatrocientos millones de personas.
Pues, no señor. C’a quisqui hablará en su lengua y después ¡Ala! a
traducir. Lo malo es que en Cataluña entienden el catalán menos de la
mitad de sus habitantes, en las vascongadas el vasco ni el 20% y en
Galicia hablan el gallego una pequeña minoría. Curiosamente cuando se
reúnen los nacionalistas sólo utilizan el castellano. Si no hablasen de
sus lenguas esos políticos regionales desaparecerían en una semana.
Las actuaciones en el Senado serán de risa, pues cuando
hable un catalán los que no lo entienden, que son la mayoría, seguirán
dedicándose a cazar moscas, y cuando les hagan una pregunta contestarán
sorprendidos: Señoría, yo no he sido. A mí que me lo traduzcan y pasado
mañana contestaré.
¡Oiga! ¿quién va a pagar las traducciones? ¿Y quién va
a pagar el tiempo perdido? Y ¡Oiga! ¿Cuándo se van a dedicar a resolver
los graves problemas que tenemos los españoles? ¿Y cuándo van a dejar de
escuchar y hacer caso a tantas simplezas de tantos majaretas ascendidos a
diputados? ¿O seguimos bajándonos los pantalones con un, ¡Si, buana!?
El cuento de las “nacionalidades históricas”, la burla
y la farsa de las “historias trucadas”, el timo de los “hechos
diferenciales”, y el incumplimiento de las leyes en el uso de las lenguas
puede acabar como el rosario de la aurora. Los políticos de los partidos
mayoritarios sería mejor que dejen cobardemente de bajarse los pantalones
a todas las horas de todos los días. No todo es justificable. La unidad y
el bien de España están por encima de las ansias de poder. Y los
españolitos de todas las Comunidades estamos ya un poco aburridos y
cansados de tanto entreguismo y papanatismo.
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