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2. Falsos profetas

Sergio Barrón S.

Hay personas que generalmente evitan cualquier relación abierta con Dios. Se manifiestan ateos, para ellos las cosas de fe son asunto del pasado. La moralidad exigida por Dios es algo intransigente y sin vigencia. Para ellos no existen valores universales. Y lo peor es que dejan en los demás la motivación e impulso a dejarse llevar por la negatividad, por el rechazo a Dios y a todo lo que tenga que ver con Él.

Es sorprendente como una persona puede tener tanta influencia en las decisiones de los demás, hasta el punto de lograr que los otros crean ciegamente en su palabra y se olviden de la palabra de los demás.

Estas personas generalmente tienen dos caras:

Por un lado suelen ser egocéntricas, racionales, herméticas, sociables y con gran necesidad de ser escuchados y aceptados. En su actividad laboral buscan cientos de maneras de ganarse a los demás, especialmente aquellos que le representen una ganancia afectiva inmediatamente, y por su puesto una garantía para su permanencia. Utiliza a las personas para satisfacer su propio ego. Les ofrece todo aquello que, aparentemente, es sólo en beneficio de ellos. Aparenta ser el más servicial, el que escucha, el que comprende, el moderno, el abierto, el de criterio amplio... el mejor. Detrás de este comportamiento se encuentra el famoso “Yo-yo”; primero yo, después yo y por último yo. Son personas que “bajita la mano” logran sus objetivos ocultos. Son personas que cuando cambian de labor dejan en los demás una imagen de ellos intachable. Son catalogados como los mejores, como los que hacían todo bien. Sin embargo...dejan como secuela grave que los demás difícilmente acepten a otro que no sea como él, que critiquen negativamente todo lo que no se parezca a él.

Por otro lado, en la intimidad de su hogar suelen ser personas solas que viven internamente una depresión insoportable. Cuando están acompañados son luz pero cuando están solos son oscuridad.

Son personas que generalmente evitan cualquier relación abierta con Dios. Se manifiestan ateos, para ellos las cosas de fe son asunto del pasado. La moralidad exigida por Dios es algo intransigente y sin vigencia. Desde su punto de vista las reglas se hicieron para quebrantarse. La libertad es un concepto que debe ser interpretado y vivido de acuerdo a la personalidad de cada quien. No existen valores universales. Lo importante es lo que pienses tú, aunque no estén de acuerdo los demás. Como consecuencia dejan en los demás la motivación e impulso a dejarse llevar por la negatividad, por el rechazo a Dios y a todo lo que tenga que ver con Él.

Son personas que hacen que las “cosas malas parezcan buenas” por eso en la vida les va “muy bien”. Hacer el mal es más astuto que hacer el bien. Convence más fácil el que hace el mal. El bien exige compromiso y renuncia, el mal satisfacción y ganancia.

...el árbol por sus frutos se conoce.

Bien dice Jesús que nos cuidemos de los falsos profetas, pues vendrán en abundancia a ofrecernos la felicidad de una manera sencilla y fácil.

 
 

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