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3. Sentido de la vida

Miguel Rivilla San Martín

Lo único que da sentido pleno a la existencia humana. -según atestiguan infinidad de personas- es poner como cimiento de la propia vida a Dios, su santa ley, tratando de adecuarla a su voluntad en los diversos ambientes y circunstancias personales.

Entre las múltiples carencias del hombre actual, la más lamentable por su valor y trascendencia, es, sin duda, el haber perdido el sentido y rumbo de la existencia . Se genera en el interior de cada uno, un vacío que nada ni nadie puede llenar, fuera de Dios.

Inútilmente, se pretende buscar sustitutos a esta situación .

Ni el afán de dinero o bienes materiales, ni la adicción al sexo ni el ansia de poder, fama o triunfos mundanos, pueden satisfacer plenamente. No conducen a meta alguna y casi siempre llevan aparejados, a la corta o a la larga, la frustración y el desencanto que, generalmente, desembocan en la violencia.

Esta experiencia vital la han tenido, a lo largo de los siglos, multitud de personas. El gran obispo de Hipona, S.Agustín, dejó escrito en el libro de sus confesiones aquel célebre dicho, paradigma para todos: "Nos has hecho, Señor, para Ti y nuestro corazón se mueve inquieto, hasta que descanse en Ti".

Lo único que da sentido pleno a la existencia humana. -según atestiguan infinidad de personas- es poner como cimiento de la propia vida a Dios, su santa ley, tratando de adecuarla a su voluntad en los diversos ambientes y circunstancias personales.

Merece la pena intentarlo, pues ello conlleva la personal realización y la felicidad anhelada.

 
 

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