1. La apología de la eutanasia
Felipe Santos
Una buena película cinematográficamente hablando.
Es contundente en la apología del sentimiento... Ridiculiza todo lo que se
oponga a las directrices que se ha trazado el enfermo. Una de las causas
más graves del film es que el enfermo no le encuentra sentido al
sufrimiento porque la felicidad es materialista.
Amenábar ha realizado un buen film
cinematográficamente hablando sobre el tema controvertido de la Eutanasia.
Lo ha producido el poco respetable adinerado Polanco. Y al estreno han
asistido varios ministros encabezados por el Presidente del Gobierno
español.
Se trata de un tema que, a niveles
generales del Estado, no preocupa grandemente. Sin embargo, los políticos
de turno se quieren valer de este film para tratar en serio -según ellos-
el tema de la eutanasia y admitirla legalmente en la legislación española.
El enfermo en cuestión es Sampedro. Quedó
parapléjico a los 29 años, tras viajar por el mundo como marinero. Sin
muchos problemas, se pasó en este estado 29 años de su vida. Los años 90
fueron para él el motivo para que todo el mundo de los medios de
comunicación supiera su caso. Sin buscar la gloria perecedera de su
enfermedad, publicó su historia personal en 1996 hasta que dos años más
tarde tomó la decisión de poner fin a su vida.
Su propia familia llevó sus alegaciones a
los tribunales de Estrasburgo y de la ONU. Ambas se declararon insolventes
ante este caso.
LA PELÍCULA
Con la magnífica trayectoria de este
realizador, todos esperaban de él una gran obra cinematográfica.
Aunque la figura de Bardem pueda llamar
la atención porque encarna al personaje central, no obstante Belén Rueda y
Lola Dueñas llegan al espectador mucho más directamente que el propio
protagonista.
Técnicamente, el film tiene una linda
puesta en escena en la que abundan los planos oníricos, cuidados al
extremo con panorámicas sorprendentes, fotografía de suprema calidad y la
íntima banda musical.
NO ES ORO TODO LO QUE RELUCE
El guión -como ya nos tiene acostumbrados
en sus tres películas anteriores-, es contundente en la apología del
sentimiento ante este hombre que para atenuar su dolor, recibe la visita
de un jesuita aquejado de la misma dolencia que él. Su tratamiento, sin
embargo, aparece ante los ojos de todos como un personaje de caricatura
ante la realidad por la que pasa Sampedro. El humor negro y socarrón
contribuyen a ridiculizar a todo personaje que se oponga a las directrices
que se ha trazado el enfermo.
SOLO MUERTE, NADA DE AMOR
Hay dos mujeres que representan el amor
por este hombre. Una es la representante de la ley y la segunda es el
símbolo de la vida para este hombre que sólo anhela morir.
Pero frente a ellas, Sanpedro toma la
decisión de la muerte porque para él no hay ningún límite que pueda
obstaculizar su anhelo personal. No hay ni moral ni legislación que pueden
entrometerse en su camino moral. NO hay otro Dios que su conciencia. Es la
actitud de un kamikaze. Es la única obsesión de su pobre existencia sin
sentido.
NO ENTINDE EL SIGNIFICADO DEL DOLOR.
Una de las causas más graves del film es
que el enfermo no le encuentra sentido al sufrimiento porque la felicidad
es materialista y, en cuanto tal, no cabe el sentido de la trascendencia.
En este sentido, Sanpedro está en la antípoda de quienes sufren como él
los mismos dolores pero no han perdido el horizonte clarificador de la fe
y lo que ésta significa sobre el sentimiento de la pena..
No hay por qué sacar de este film
conclusiones para futuras leyes sobre la eutanasia. Quien no está de
acuerdo con la fe, al menos que esté de acuerdo con la vida. Ésta no
depende de leyes humanas, sino de la voluntad de Dios, dueño de la Vida y
de la Muerte. |