5. La
virtud de “encogerse”
J. Antonio Doménech Corral
Tanto el actual gobierno como el ex presidente de
España, han tenido a su tiempo que “encogerse” como estrategia ante el
“temor islámico internacional”.
Que el Gobierno socialista español haya
decidido al fin poner en práctica el convenio de cooperación entre el
Estado y la Comisión Islámica, según establece nuestra Constitución, es de
alabar por razones de equidad con otras confesiones religiosas además de
la católica.
Pero también por razones de conveniencia
para nuestra propia seguridad nacional por el control que supone de toda
actividad en las mezquitas, con previsión de conductas fundamentalistas.
Aunque este motivo se silencie. Sobre todo ahora que, tras encadenarse los
horrorosos acontecimientos de Nueva York, Casablanca, Madrid y de la
escuela de Belsan (Rusia), el temor internacional se ha concentrado en el
terrorismo islámico que no se marca fronteras. Un temor actual que para el
Presidente del Consejo Pontificio Justicia y Paz, cardenal Martino, está
experimentando el mundo “como si hubiera estallado la cuarta guerra
mundial; ya que la tercera fue la llamada guerra fría porque su desarrollo
también estuvo fuera de los esquemas convencionales”; según declaró días
pasados a la prensa italiana, añadiendo: “Una guerra sentada al lado de
cada uno de nosotros, porque no sabemos si saliendo del hotel donde nos
hallamos podrá pasar algo, o cuando subimos al autobús, o cuando vamos al
bar”.
De manera que este convenio va a reportar
un gran beneficio no sólo a la parte islámica, al contribuir a la
financiación y reconocimiento “oficial” de sus “imanes” o dirigentes
religiosos para las mezquitas y enseñanza de su religión en las escuelas;
sino también para el Estado español en sus relaciones de vecindad con el
Gobierno de Marruecos y el mundo islámico. Porque esto que parece no tener
mayor importancia visto desde la península, cobra trascendencia directa en
nuestras ciudades autónomas de Ceuta y Melilla donde los “imanes” son
funcionarios públicos dependientes del Ministerio marroquí de Asuntos
Religiosos; y en la actualidad con frecuentes problemas en su renovación
de los permisos de residencia en suelo español. Lo que toca a su fin “más
vale tarde que nunca”, que recomienda nuestro refranero.
Claro que, llevar ahora a la práctica
unas medidas que ya fueron establecidas como Ley de Cortes en noviembre de
1992, parece sugerir cierto “encogerse” ante ese generalizado temor
islámico, utilizando la expresión reciente del ex presidente Aznar para
juzgar las últimas decisiones del presidente Rodríguez Zapatero que dice
hacen que España “en vez de crecer se encoge”. Y, aunque en parte no le
falta razón, también en este punto concreto Aznar y su partido del PP
manifiestan haberse “encogido” ante el mismo generalizado temor si, como
ya han anunciado que aprobarán en su congreso a celebrar en Octubre,
suprimen de su ideología partidista la referencia al “humanismo cristiano”
para sustituirla por una impersonalizada “de tradición occidental”. Porque
choca frontalmente con el laudable empeño personal que mantuvo el ex
presidente y su gobierno de que figurase expresamente en la Constitución
europea esta referencia al “humanismo cristiano” como principio que
inspiraba a la nacida UE. Además, con firmeza frente a la oposición de la
mayoría de naciones. Y la razón de este cambio es la misma del Partido
Popular Europeo que ha abandonado también su referencia democristiana,
para dar entrada en esta UE de buen talante y sin complejos a países de
tradición islámica. Ejemplo, Turquía. ¿Y acaso no es esto “encogerse”
igualmente por ese temor islámico internacional?
|