4. Superman V
Mikel Agirregabiria Agirre
La película definitiva de Christopher Reeve,
filmada con la última parte de su vida.
Ha muerte Christopher Reeve. Fue mucho
más que un actor que logró la fama con el mítico héroe Superman. Su
genuino heroísmo lo demostró al quedarse tetrapléjico tras caer de un
caballo en 1995.
Recuperó su carrera cinematográfica como
actor e, incluso, como director. Pero más trascendente fue y será su
ejemplar compromiso con los problemas sociales de nuestro tiempo. Reeve se
convirtió en un enérgico activista de UNICEF, de Amnistía Internacional y
del movimiento ecologista. Fundó, junto a los actores Susan Sarandon y
Alec Baldwin, un grupo de ayuda para la gente sin hogar. Y presidió su
Fundación para la Parálisis, dedicada a la cura de lesiones medulares de
la espina dorsal.
Reeve ha filmado con la última parte de
su existencia una nueva versión de Superman. Cuando este personaje fue
creado en 1938como cómic, el acero y la aviación representaban los dos
elementos indiscutibles de supremacía y modernidad. La utopía de entonces
se edificaba sobre rascacielos sobrevolados por aviones, por lo que el
poder sobrehumano lo otorgaba un invulnerable cuerpo de metal con
infatigables poderes de vuelo y vista de rayos X.
Un tipo así fabricado luchaba desde el
anonimato de un insulso periodista, su alter ego Clark Kent, con la doble
tarea de arreglar el mundo y conquistar a la dubitativa Lois. Superman,
con excepción de la exigua kriptonita, estaba preparado para impedir las
catástrofes típicas de una civilización basada en tecnologías y soluciones
hoy obsoletas, como los descarrilamientos ferroviarios o el pánico de la
rebelión de las masas del siglo XX.
El mundo se ha venido transformando. Hoy
el silicio sustituye al acero y los aviones se convierten en naves
espaciales. El antagonista malvado de Superman 3 ya fue un pérfido
superordenador de cuatro pisos -todavía de dimensiones espectaculares-,
pero la tragedia de la humanidad demanda una sabiduría que no proviene de
la fuerza bruta, ni de ejércitos todopoderosos.
El testimonio vital de Christopher Reeve
ha sido magnífico. Nos ha explicado que el valor se acredita con fortaleza
mora al desde una silla de ruedas, que las batallas que nos quedan por
ganar son médicas y no bélicas, y que la solidaridad fraternal derrota a
todas las formas de maldad. Atrás quedaron los héroes de aleación con
músculos oxidados sobre las ruinas de un mundo que con guerras sólo se
destruirá. El nuevo héroe, Superman V, se construye desde la fragilidad
humana con entereza ética, con esfuerzo continuado y luchando
conjuntamente en nuestro rescate colectivo siguiendo los caminos de la
paz. ¡Gracias y hasta siempre, maestro Christopher! ¡Ahora sí que has
volado al cielo!
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