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5. Estupidez valiente

Walter Turnbull

Ya me imagino a Fox diciéndole a Bush: “Tú que le disparas a mis connacionales y te atienes a las consecuencias.”

Llega un día el secretario a la oficina del presidente de México: “¿Me mandó llamar, señor presidente?”

Sí, fulano” -responde el presidente-. Tengo una idea magnífica para que el país progrese”.

Usted dirá” -dice el secretario.

Tenemos que declararle la guerra a los gringos. Ellos nos van a hacer papilla y después nos van a dar mucho dinero y mucha ayuda. Así el país saldrá del subdesarrollo. Eso hicieron los alemanes y los japoneses, y mira ahora lo bien que están” -dice el presidente.

Efectivamente es una magnífica idea, señor presidente. Nada más dígame qué tengo que hacer”.

Dispón lo necesario para que la guerra sea declarada y me llamas cuando todo esté listo”.

Al momento, señor presidente.”

El secretario da la vuelta y empieza a retirarse, cuando la voz del presidente lo vuelve a interpelar: “Oye, Fulano”.

Diga usted, señor presidente”.

El presidente lo mira con ojos desorbitados y le pregunta con voz asustada: “¿Y si ganamos?”.

La falta de la más elemental lógica sigue caracterizando nuestro sistema político. De las muchas críticas que se lanzan contra el actual gobierno, tal vez la más pintoresca sea la que se refiere a su “debilidad y sometimiento ante el presidente de Estados Unidos.” Hablan en concreto del pleito con Castro Rus para evitar un pleito con Bush, y de que Fox y su secretario de relaciones exteriores “no han apoyado suficientemente a los indocumentados y aprobaron el uso de balas de goma por parte de la patrulla fronteriza de Estados Unidos”.

¿Qué se les ocurre -pregunto yo- que debería haber hecho nuestro gobierno? ¿Realmente se habrán detenido a pensarlo?

Nuestro país -y más a partir del dinero que pidieron prestado nuestros anteriores gobernantes- depende de los Estados Unidos para adquirir desde un chicle, hasta un jet particular; para trabajar desde como policía de entrada, hasta como gerente de planta; para producir desde una hortaliza, hasta un automóvil de exportación. Si el día de mañana las fronteras se cerraran en definitiva, Estados Unidos perdería una fuente de mano de obra barata; nosotros regresaríamos a los implementos de obsidiana. En cuanto al petróleo, no necesitan pedirlo: prefieren comprarlo y vendernos gasolina.

Es deseable que seamos capaces de implementar una autosuficiencia básica y un desarrollo sustentable. Tal vez algún día sea posible. Pero hoy, por lo pronto, estamos a su merced. Me duele mucho reconocerlo, pero más nos va a doler a todos si, por hacernos los valientes, nos echamos de enemigos al país más fuerte del mundo. No es cuestión de orgullo, es cuestión de supervivencia.

Dicen que Fox aceptó las balas de goma... Ya me imagino a Fox diciéndole a Bush: “Tú que le disparas a mis connacionales y te atienes a las consecuencias”. O diciéndole: “Fidel Castro es mi amigo y si no lo quieres ver hazle como quieras. Lo que traigas con él... conmigo.”

O tal vez sea una buena idea. Es posible que Bush se muera de risa y le hagamos un favor a la humanidad. O puede ser que ganemos la guerra.

El gobierno actual tiene mucho que criticarle, pero eso no nos exime de hacerlo usando un poquito de inteligencia. Sobre todo a aquellos que algún día quisieran gobernar.

 
 

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