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1. Orar y amar ¿es complicado?

Pablo Caballero

ORAR y AMAR. Ésa es la esencia del mensaje de Jesús. Con la Oración y el Amor se solucionarían todos los problemas que tiene el mundo pero parece ser que no lo practicamos.

Me gustaría compartir con vosotros algunas reflexiones que me vienen acompañando ya hace algún tiempo. Muchos artículos, libros y revistas especializadas no paran de hablar sobre la terrible crisis que hoy en día padece la Iglesia Católica: Carencia de vocaciones religiosas y sacerdotales, huída masiva de la juventud de los templos, ausencia de atractivo en los sermones y mensajes de los curas en particular y de la jerarquía en general; y así, un largo etcétera.

Son muchos los motivos para tirar la toalla para todas aquellas personas que hemos vivido la época de la España del Nacionalcatolicismo, si únicamente nos limitamos a establecer comparaciones.

A veces en los momentos aparentemente más caóticos de la humanidad está más cerca que nunca la solución de los verdaderos problemas. Y si no que se lo pregunten a los primeros cristianos, con un Jesús recién crucificado como un vulgar delincuente, en medio de un pueblo dirigido por unos sacerdotes y unos fariseos fieles cumplidores de la Ley que lo maldicen e insultan. Y todo esto sucede en una época dominada por el Imperio romano que impone sus criterios paganos en todo el mundo conocido.

Cualquier profeta mediocre podría pronosticar que nada bueno vendría con la muerte de Jesús, con unos discípulos escondidos y aterrorizados. Sin embargo comenzaba la Historia del Cristianismo que lleva ya más de 20 siglos dando Santos, Mártires e infinidad de ejemplos de personas que entregaron sus vidas por amor a los demás.

San Juan en el XIV, 11-14, dice: "Creedme, yo estoy con el Padre, y el Padre está conmigo. Quien cree en mí hará obras como las mías y aún mayores; porque yo me voy al Padre, y lo que pidáis alegando mi nombre lo haré yo para que la gloria del Padre se manifieste por medio del Hijo; cualquier cosa que me pidáis alegando mi nombre, la haré.

O sea que Jesús compromete su palabra con todos los cristianos que vendríamos después y nosotros hemos olvidamos sus promesas y no hacemos más que quejarnos, pensando que las cosas se arreglan por sí solas y que lo de pedir y la oración están muy bien en teoría pero que en la práctica nunca se consigue nada.

¿Y no será que las cosas están así de mal en el mundo porque no hacemos lo que Jesús nos dijo de orar con fe confiando en su palabra?

Y si nos vamos luego a la esencia de EL EVANGELIO, vemos que está en el AMOR. "AMAOS LOS UNOS A LOS OTROS COMO YO OS HE AMADO".

ORAR y AMAR. Ésa es la esencia del mensaje de Jesús. Con la Oración y el Amor se solucionarían todos los problemas que tiene el mundo pero parece ser que no lo practicamos. Y yo me pregunto: ¿Es que no lo hemos aprendido bien? ¿Es que nuestros mayores no supieron enseñarnos a ORAR y AMAR como Jesús quiere?

Nos enseñaron en el Catecismo: "Orar es levantar el corazón a Dios y pedirle mercedes". ¿ Es así como hay que orar? ¿Lo entienden las nuevas generaciones? ¿No parece más bien un lenguaje vacío y trasnochado?

ORAR, para enriquecernos de la gracia y el poder de Dios. AMAR, para solucionar los problemas familiares, locales y mundiales cuya solución está en nuestra manos.

Y para terminar estas reflexiones de un cristiano de a pie que no dispone de grandes recursos teológicos, no se me ocurre otra cosa que ir a la persona que mejor ORÓ y AMO en el mundo. ¿Quién va a ser sino la Virgen María? ¿Qué ángel, qué santo, qué persona oró y amó como María la Madre de Jesús? ¿Y si le pedimos a Ella que nos enseñe a ORAR y AMAR podrá ella negarse?

Y éste es el final de mis reflexiones. Hace tiempo que no abandono este pensamiento que me acompaña día y noche: "MARÍA, MADRE DE DIOS Y MADRE NUESTRA: ENSÉÑANOS A ORAR. ENSÉÑANOS A AMAR".

 
 

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