4. Los Paralímpicos
María Velázquez Dorantes
Sería un completo triunfo que todos los individuos
observaran las ganas que los atletas paralímpicos tienen por salir hasta
la meta, y el triunfo se completaría donde todos unidos tuviésemos esas
mismas ganas y conquistáramos diariamente a la vida.
Los paralímpicos son, hoy en día,
esperanza, sueño y conquista, porque han demostrado las ganas de vivir la
vida bajo las condiciones que ésta muchas veces establece.
En 1960 en Roma se ofrecen las primeras
Olimpiadas para aquellos que lamentablemente denominamos “discapacitados”
y con la transición de la palabra ahora «gente con capacidad diferente»,
pero ¿cuál es esa capacidad que los hace distintos? Asumir la vida como
reto y conquista bajo los sueños de quienes están físicamente completos.
Tristemente vemos que esa conquista es
poco reconocida socialmente, gubernamentalmente y que los medios de
comunicación no ofrecen una cobertura tan amplia como en los juegos
olímpicos.
El simbolismo de los paralímpicos se
sustenta bajo tres colores, verde, rojo y azul que simboliza mente, cuerpo
y espíritu; donde este último demuestra que carecer de una parte del
cuerpo no es sinónimo de carencia espiritual.
Los atletas que llevan una silla de
ruedas, que no tienen brazos, que la visión no es clara, llevan también el
sueño y el deseo de poder demostrar la importancia de ellos dentro de la
sociedad, el significado y la necesidad que la “gente normal” tiene de
ellos.
Sería un completo triunfo que todos los
individuos observaran las ganas que ellos tienen por salir hasta la meta,
y el triunfo se completaría donde todos unidos tuviésemos esas mismas
ganas y conquistáramos diariamente a la vida.
El concepto de lástima a los
representantes paralímpocos no les atormenta, su impulso por la victoria
es más fuerte que todo esos temores que abaten a la sociedad actual, a los
atletas que estuvieron en Atenas y regresaron derrotados, abatidos por un
complejo de inferioridad; en el mundo siempre existen personas más grandes
y más pequeñas que otros pero la oportunidad de la vida es la misma, basta
con escoger el camino adecuado y aprender de las derrotas y pruebas, no
dejarse vencer por ellas.
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