3. El canibalismo como espectáculo de
masas
María Velázquez Dorantes
El hombre necesita reencontrarse a sí mismo y
utilizar su pensamiento, desarrollarse de una forma útil y no convertirse
en producto de la bestialidad, perversión y sadismo que lo conducirán al
caos más grande: la pérdida del espíritu.
Cada vez el hombre sobresalta y maximiza
las ilimitaciones que no lo liberan de la especie animal, y trae consigo
el recuerdo de sus antepasados que no habían «evolucionado» y razonado;
pero esas ilimitaciones a las que hoy en día hace referencia turban el
sentido de la existencia de la vida, con la finalidad de materializarse,
cubrirse de morbosidad y hacer el denominado espectáculo.
En sus actos, en sus caminos, en sus
instintos reflejan el estado primitivo social y mentalmente al que se
someten por conseguir llamar la atención.
Hace 8 meses en
Alemania se detuvo a Armin Meiwes, más conocido como el "Caníbal de
Rotemburgo", quien se concentró en descuartizar a un ser humano vivo,
comérselo y grabarlo en una cinta que hoy en día ha creado demasiada
curiosidad y de algún modo sentido de desequilibrio por el hecho;
apartando el sentido menguado de las acciones de este hombre, el grupo
alemán Rammstein ha hecho uso de las imágenes exhibidas a luz pública para
lo que fuera su nuevo video titulado "Mein Teil" (Mi parte), con la
composición de una letra musical.
Atenuando estos hechos
se deja al descubierto que el hombre
experimenta con las nociones más
grotescas, deshumanas, y enfermizas con tal de comercializarse y subir a
un escenario a provocar a la muchedumbre subconscientemente a la
realización de actos bárbaros, en los que el pensamiento humano por sí
solo no puede ejecutarlos, y en hipótesis requiere de sustancias
estupefacientes para sentirse chic y ser capaces de llevarlos a la
práctica.
Mein Teil hace
referencia a los órganos genitales masculinos, inspirado -si es que a esto
se le puede llamar denominar inspiración- el hecho carnívoro de Meiwes al
comer el pene del hombre que poco después sería devorado totalmente. Y
ante esto hay jóvenes que opinan que el video clip es muy bueno y
fantástico, el cuestionamiento es el siguiente: ¿Qué lo hace bueno, la
forma de los impulsos eléctricos de la guitarra, las imágenes violentadas
del caníbal, la proyección del sexo rebajado a lo nauseabundo con un
ángel, a la melodía que muchas veces no tiene comprensión, qué es lo
fantástico?.
Día con día el hombre se hace caníbal de
sí mismo, no sólo porque un alemán se haya alimentado de un hombre, sino
porque consume ideas repulsivas que no proyectan alimentación de
superación, de formación y creación humana.
Como diría Mark Twain “el hombre es el
único animal que come sin tener hambre, bebe sin tener sed y habla sin
tener nada que decir” o quizás le daremos la razón a Flora Tristán “dos
cosas me admiran: la inteligencia de las bestias y la bestialidad de los
hombres”. Porque lamentablemente el hombre se hace tan bestial en sus
actos y tan corrompido en sus pensamientos, que el animal por lo menos se
defiende al no tener eso denominado razón.
Esto es supervivencia a costa del
destrozo ilimitado hasta donde llega el hombre para convertir al
canibalismo en un espectáculo para masas, y que asombrosamente la masa
reacciona de tal manera que lo convierte en un éxito, como si en realidad
se tratara de algo brillante.
El hombre necesita reencontrarse a sí
mismo y utilizar su pensamiento, desarrollarse de una forma útil y no
convertirse en producto de la bestialidad, perversión y sadismo que lo
conducirán al caos más grande: la pérdida del espíritu.
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