1. Día Mundial de la Alimentación:
protección de la biodiversidad para asegurar la vida
Gilberto Hernández García
Las personas dependen de la variedad de alimentos,
de un techo y de bienes para su sustento. Sin embargo, el hombre mismo
presiona cada vez más sobre las especies y sus entornos, lo que da como
resultado que muchas plantas y animales están en peligro.
El 16 de octubre de cada año la
Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación
(FAO, por sus siglas en inglés) celebra el Día Mundial de la Alimentación,
para conmemorar su fundación en esa fecha de 1945. El lema del Día Mundial
de la Alimentación 2004, "La biodiversidad al servicio de la seguridad
alimentaria", pretende rendir tributo al papel de la biodiversidad con
miras a garantizar a todo el mundo el acceso sostenible a suficientes
alimentos de alta calidad, de tal manera que se puedan tener una vida
activa y sana.
La FAO invita a reflexionar en torno a la
importancia fundamental de la diversidad biológica para la agricultura y
la producción de alimentos. Las personas dependen de la variedad de
alimentos, de un techo y de bienes para su sustento. Sin embargo, el
hombre mismo presiona cada vez más sobre las especies y sus entornos, lo
que da como resultado que muchas plantas y animales están en peligro. Lo
mismo sucede con procesos naturales esenciales como la polinización por
los insectos y la regeneración de los suelos por los microorganismos.
Para alimentar a una población cada vez
más numerosa, es necesario intensificar la actividad agrícola con la
finalidad de producir más alimentos; incrementar la capacidad de
adaptación de la agricultura manteniendo una gran variedad de biotipos con
rasgos singulares, como los árboles resistentes a la sequía, o el ganado
capaz de reproducirse en condiciones difíciles. Por eso es importante que
las prácticas agrícolas sean más conscientes y respetuosas del entorno
para poder pueden alimentar a la población y proteger a la vez los
océanos, los bosques, las praderas y otros ecosistemas que albergan la
biodiversidad.
Sostienen los especialistas de la FAO que
una gran variedad de plantas cultivadas y animales domésticos constituye
la base de la biodiversidad agrícola. Sin embargo, sólo 14 especies de
mamíferos y aves componen el 90 por ciento del suministro de alimentos de
origen animal que consumen las personas. Y apenas cuatro especies - el
trigo, el maíz, el arroz y las patatas -proporcionan la mitad de la
energía que obtenemos de las plantas.
También es esencial conservar, además del
número de especies, la diversidad genética en el seno de cada especie. La
agricultura moderna ha alentado a muchos agricultores a adoptar tipos
uniformes de plantas o animales de alto rendimiento. Pero cuando los
productores abandonan la biodiversidad, las variedades y las razas pueden
extinguirse y perderse así sus características especiales. Dicen los
citados especialistas que “la acelerada disminución de este acervo
genético es motivo de preocupación.” Y señalan qe “disponer de una amplia
variabilidad genética permite mejorar plantas y animales para que se
adapten a condiciones cambiantes. Esa diversidad constituye también la
materia prima para que los científicos produzcan variedades de cultivos y
razas más productivas y con mayor capacidad de adaptación.”
En lugar de una única variedad agrícola
que garantice un alto rendimiento, los agricultores de los países en
desarrollo necesitan una variedad de cultivos que se den bien en climas
difíciles, o animales con resistencia a las enfermedades. Para los
agricultores más pobres como es el caso de muchas regiones de nuestro
país, la biodiversidad puede ser su mejor protección contra la inanición.
Una gran variedad de plantas y animales también beneficia a los
consumidores, lo que contribuye a una alimentación nutritiva, de
particular importancia para las comunidades rurales que tienen poco acceso
a los mercados.
Más del 40 por ciento de la superficie de
la tierra se dedica a la agricultura, los agricultores tienen por lo
tanto, una gran responsabilidad en la protección de la biodiversidad.
Mediante técnicas agrícolas como hacer un uso selectivo de plaguicidas, la
agricultura orgánica y la rotación de los cultivos, los agricultores
mantienen el frágil equilibrio de sus parcelas y del entorno. La
conservación de las plantas, los animales y su medio ambiente contribuye a
mantener una variedad de servicios esenciales para la naturaleza. El
ganado, los insectos, los hongos y los microorganismos descomponen la
materia orgánica y transfieren los nutrientes al suelo. Las abejas, las
mariposas, las aves y los murciélagos polinizan los frutales. Los pantanos
y las ciénagas filtran los contaminantes. Los bosques impiden las
inundaciones y reducen la erosión. Y los depredadores naturales frenan el
crecimiento de determinadas especies.
La FAO considera que en los últimos 100
años se han perdido unas tres cuartas partes de la diversidad genética de
los cultivos agrícolas. Y de 6 300 especies de animales, 1 350 están en
peligro de extinción o ya han desaparecido. Son vitales los esfuerzos
mundiales para conservar plantas y animales en los bancos de genes,
jardines botánicos y zoológicos. Pero otra tarea de igual importancia es
mantener la biodiversidad en las granjas y la naturaleza, donde puede
evolucionar y adaptarse a las nuevas condiciones o a la competencia con
otras especies. Los agricultores como guardianes de la biodiversidad
mundial, pueden cultivar plantas y árboles locales y reproducir los
animales autóctonos, para asegurar su supervivencia.
Alrededor del mundo más de 840 millones
de personas siguen padeciendo hambre y aún más personas sufren por la
carencia de micronutrientes. Los esfuerzos mundiales no han sido
suficientes para paliar esta situación. La Cumbre Mundial sobre la
Alimentación y los Objetivos de desarrollo del Milenio, han hablado de
reducir a la mitad el número de personas que sufren hambre para mediados
de 2015. La biodiversidad, entonces, será un aliado clave en la lucha
contra la desnutrición y malnutrición, por tanto merece nuestra atención y
protección.
|