7. Per absurdum
Miguel Rivilla San Martín
Si se acepta llamar matrimonio a la unión de dos
hombres o de dos mujeres que conviven juntos, poco a poco se llegará a la
confusión total en el hablar y entendimiento cotidianos.
En el controvertido
tema de las parejas homosexuales, que pretenden la equiparación plena a
los matrimonios heterosexuales, se va a llegar, con la anuencia acrítica
de la masa social, a una revolución semántica de incalculables
consecuencias.
. Es decir, se dará cita la Babel
moderna, donde no será posible entenderse al llamar a realidades
totalmente distintas, con idéntico nombre.
Pongamos el caso de dos hombres -(tío y
sobrino)- o de dos mujeres -( tía y sobrina)- que se declaran parejas de
hecho y quieren legalizar su situación familiar. ¿Se les aplicará,
independientemente de su condición sexual, el nombre de matrimonio igual
que a los demás?. A nadie se le oculta la gravedad de semejante absurdo
semántico.
La misma palabra “matrimonio” serviría
para la confusión y no para aclarar la realidad.
Señores académicos, buena tarea les
aguarda con la nueva revolución semántica.
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