9. Ya era hora
Walter Turnbull
Parece que dos programas francamente prosaicos han
sido retirados de la televisión. Nos alegramos por esta tardía pero
valiosa victoria.
Aunque usted no lo crea.
Me encuentro un artículo en un número
atrasado (Mayo de 2004) de la revista TVyNovelas, en la columna “El Canto
del Gallo” de Juan Calderón, intitulado “Tenía que ser... El momento ha
llegado”. Comenta en el artículo que dos programas (“Toma libre” y “El
baño”) han sido retirados de la televisión y que otros dos (“La parodia” y
“Otro rollo”) estarían en entredicho. Afirma el autor que “...con eso de
la apertura informativa y la ley que permite información abierta (...) han
rebasado los límites establecidos de la decencia y moral.”, y menciona
otro personaje que “...cruza cualquier norma de moral y buen sentido.”
Ya era hora, diría yo. Si ustedes no han
tenido el disgusto de verlos, estamos hablando de programas que explotaban
-o explotan- hasta la saciedad el erotismo en su expresión más prosaica,
el machismo y la grosería. Todos los chistes (bueno, exageré, digamos el
98%), o giran sobre la relación sexual como algo clandestino, ridículo,
chusco, o se refieren a la mujer como objeto de morbo y de diversión, o se
solazan en la pronunciación, clara o disimulada, de la leperada y la
palabra altisonante. El sexo y el cuerpo humano no se enaltecen porque son
algo hermoso, sino que se exhiben con la mayor vulgaridad posible
precisamente porque son algo delicado. La picardía no se maneja como algo
inofensivo, pintoresco y simpático, sino que se usa para molestar
precisamente porque se sabe que molesta.
Uno no debería alegrarse del mal ajeno,
pero en este caso nos tenemos que alegrar. Es patético que los
profesionistas de la comicidad tengan que recurrir siempre a los mismos
chistes, a las mismas agresiones, a las mismas vulgaridades, y que el
sufrido público mexicano las tenga que soportar porque no le queda de
otra. Es un hecho que mensajes como éstos van carcomiendo la capacidad del
espectador para practicar el amor y el respeto a la pareja y a la
humanidad. Es terrible que la mediocridad de la vida del mexicano moderno
tenga que ser acentuada por programas como éstos.
Parece que finalmente la Secretaría de
Gobernación ha intervenido. Ojalá lo hubieran hecho antes; ojalá lo sigan
haciendo en el futuro. Les queremos brindar una sincera felicitación por
cumplir con lo que es su obligación (hoy en día en nuestro país es algo
más bien raro y encomiable). Y queremos también felicitar al Sr. Juan
Calderón quien, a juzgar por este artículo, comparte al menos parcialmente
nuestra inquietud. A pesar de las apariencias, en México y en el mundo
sigue habiendo mucha gente de buen gusto que ama la belleza, la bondad, la
elegancia, la inocencia...
En medio de tanta nublazón, es
esperanzador de vez en cuando ver un chispazo de claridad.
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