4. Disfunción en la
información
María Velázquez
Dorantes
Estamos expuestos a un bombardeo de
información continua, pero dicha información casi nunca es completa.
Estamos expuestos a
un bombardeo de información continua, pero dicha información se encuentra
con una disfunción, es decir, información incompleta. La sociedad se
encuentra expuesta a lo que la teoría de la aguja hipodérmica en
comunicación decía: a la sociedad civil se le inyecta exceso de
información, por lo tanto, estamos narcotizados mediante noticieros,
radio, prensa, web y todo medio de información.
Todos los medios
hablaron cuando el estallido de la guerra en Irak y muy pocos hoy en día,
verdaderamente notifican la cronología de una guerra que sigue existente,
sin embargo, se sigue consumiendo información inconclusa que fragmenta la
realidad social.
La objetividad
absoluta de la información no existe, debido a que lamentablemente la
información como la comunicación está en manos de quienes poseen la fuerza
para manipularla y desaparecer aquello que les puede causar perjuicio.
Estamos dentro de
una era en que los medios tienen mayor libertad de expresión, sin embargo,
es claro que la coartación en quienes deben ofrecer al mundo la situación
de cada lugar diferente sigue esclavizada por monopolios económicos y
políticos.
La cultura de la
información se ha convertido en una disfunción social que no manifiesta
las causas y consecuencias, sólo el acto que por sí mismo levanta
demasiadas conjeturas con la improbabilidad de una comprobación para ésta
poco certera.
Los parámetros
éticos de los informadores y comunicadores sólo están plasmados dentro de
un código de ética que para muchos es casi inexistente, porque muchas
veces el medio y la persona que está al frente de este mismo están
corrompidos y no cumplen la función social que debería ser lo más
objetiva, clara y precisa.
Ante este suceso,
la información sólo es acumulada, muchas veces sin raciocinio,
comprensión, análisis y crítica por ello es muy importante que la sociedad
sea quien reclame mayor esfuerzo para la información, y no hacer cumplir
la frase de Marcel Mart “la mejor fuente de información son las personas
que han prometido no contárselo a otros”. Porque la sociedad tiene el
derecho de estar informada completamente y no a medias.
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