4. Convertíos o seréis asesinados
Adolfo Carreto /
www.avmradio.org
Con Hussein, a los cristianos, en Iraq, les
iba mejor.
Me temo que esta venganza contra todo lo que
suene a cristiano tiene más de venganza política que de venganza contra el
cristianismo.
Con Hussein, a los cristianos, en Iraq,
les iba mejor. Los cristianos de esas latitudes, aunque ciertamente
población minoritaria, se habían asentado allí desde el siglo I, que es
mucho tiempo atrás. Indica esto que ni son intrusos ni nada que se les
parezca. Aproximadamente un millón de cristianos convivían allí con los
musulmanes sin mayores tropiezos. Pero desde que comenzó la guerra en Iraq,
y desde que Iraq se convirtió en descontrol absoluto, en anarquía total,
quienes más están siendo acosados son los cristianos.
Y quienes acosan, para ser más claros, no
son los musulmanes, faltaría más, sino los yihadistas, que es un brazo
radical fanatizado hasta el extremo de la red criminal de Al Qaida.
Yo no sé si se trata de odio al
cristianismo u odio a quienes declararon la guerra a Iraq; yo no sé si a
estos defensores de una fe musulmana que no existe para la mayoría de los
musulmanes se les puede convencer que una cosa son “algunos” cristianos
que les hicieron y continúan haciéndoles la guerra, y otra cosa los
cristianos, que casi todos estaban, y continúan estando en contra de esa
guerra. Así que me temo que esta venganza contra todo lo que suene a
cristiano tiene más de venganza política que de venganza contra el
cristianismo.
Los cristianos y sus posesiones, y sus
puestos de trabajo, y sus escuelas, y sus símbolos y todo lo que huela a
occidente cristiano, están seriamente amenazados. De muerte. Realmente de
muerte. ¿Recuerdan cómo a finales del año pasado estos radicales de Al
Qaida rociaron con granadas una escuela de niños de primaria y la hicieron
volar en pedazos? La consigna escrita que se encontró entre los escombros,
decía: “Convertios al Islam o seréis asesinados”.
No entiendo qué es eso de convertirse a
cualquier religión por la fuerza y bajo amenaza de muerte. Entiendo mucho
menos que semejantes amenazas vayan dirigidas a los niños. Pero se me
antoja pensar que semejantes amenazas no van solamente contra la infancia
cristiana de allí sino contra el occidente en general. Este es un atentado
prácticamente diario del que no se habla, o no con la intensidad con que
se habla de los otros atentados; es un atentado terrorista contra todo el
occidente aunque no todo el occidente sea convencidamente cristiano, y
aunque la mayor parte de occidente no quiera guerras como las de Iraq,
como las de ningún sitio.
Lo cierto es que, según los datos de las
Naciones Unidas, uno de cada cinco iraquíes que han solicitado el estatuto
de refugiado en sus oficinas de Ammán y Damasco eran de confesión
cristiana. Tienen miedo, y no es para menos: desde la invasión
norteamericana los cristianos iraquíes han descendido a 800,000.
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